Jesús no está contento con sus Pastores




1 de Junio de 1976 a Ottavio Michelini, sacerdote, Italia 1975


ARROJAD LOS DEMONIOS

Escribe, hijo, sin ningún temor.
Dilo, ¡que Jesús no está contento! No puedo es­tar contento ante la grosera ceguera de los Pastores y de los Sa­cerdotes con relación al problema sustancial de la Pas­toral.
Ya te he dicho algo de Satanás y sus le­giones; no te he dicho todo sobre él, sólo lo que necesitas conocer. Él puede mucho más sobre la naturaleza huma­na de lo que el hombre puede sobre la naturaleza ani­mal, y tú ves cuánto puede el hombre sobre la naturaleza animal.
Él sabe induciros a un radical cambio en el modo de vivir.
El hombre puede dominar a un animal, pero Satanás puede dominar a un hombre mucho más, mucho más.
Te he hablado poco antes de ceguera grosera. Sí, hijo, y he aquí las consecuencias de la culpable inactivi­dad de muchos Pastores y Sacerdotes frente a la febril, incesante acción demoledora del Enemigo.
Yo, Jesús, durante mi vida pública, no me he limita­do a anunciar la verdad; he curado enfer­mos, he liberado endemoniados y consideraba también esto una parte esencial de mi pastoral. Hoy no se hace (porque los Pastores no quieren ocuparse personalmente de ella y sólo raras veces la delegan en otros) esta parte de la pastoral.
Yo la delegué en mis Apóstoles para que los Apóstoles y sus sucesores la realizaran. Si lo he hecho Yo, Jesús, también los Pastores de hoy deberían bendecir y exorcizar. 
No son hoy menos los que sufren por culpa de Satanás, al contrario, son más que en aquel tiempo.

Inmovilismo interior

El comportamiento que tienen hoy los Obispos, salvo siempre las debidas excepciones, no es ciertamente el deseado por Mí, no es el que Yo quisiera.
Que el padre no esté presente, pudiéndolo, donde es­tán los hijos que sufren está verdaderamente contra la na­turaleza de las cosas. Sin embargo, esto es lo que sucede ha­bitualmente. Que un padre delegue en otro para que lo represente ante el hijo que sufre, no es menos amargo que lo que se ha dicho antes. 
Que luego un padre no crea ni siquiera en el sufrimiento de tantos hijos suyos, que también evidentemente sufren, se considera imposible. Sin embargo, es lo que habitualmente sucede.
Pero hay más, hijo mío, no temas y escribe: que luego un padre llegue a obstaculizar a aquel que por un sentimiento de piedad debida (he dicho piedad, y no justicia) se tome el cuidado de sus hijitos que sufren, esto está hasta fuera de toda lógica y contra todo sentimiento de amor paterno.
Hijo, dilo fuerte, esto continuamente se verifica en mi Iglesia. Estos Pastores se mueven en la periferia de sus almas y de sus corazones pero están inmóviles en el centro.

¿Qué quiero decir con estas palabras? Exteriormente son activísimos, a veces hasta demasiado; quedando inmóviles, o casi, interiormente.
Muchos de ellos son víctimas del frenesí de la ac­ción. ¡Mucho mejor si fueran víctimas mías! Mis vícti­mas, al contrario, son casi inmóviles externamente, movilísimas y activísimas interiormente ¡Son ellas las que salvan a las almas! Son las víctimas voluntarias las que han frenado hasta ahora la justicia divina. Son mis víctimas la verda­dera levadura, el fermento de la Iglesia. A ellas Yo no les puedo negar nada, no al activismo exterior de tantos Pastores.

La iglesia languidece

Dada la necesidad de que Obispos y Sacerdotes tomen en consideración el problema de tantas almas que sufren, fórmese en cada diócesis, al menos inicialmente, un comité de fervientes Sacerdo­tes y laicos que den lugar a una cadena de almas dis­puestas a ofrecer cada día, con sus sufrimientos, al me­nos una hora o una media hora de oración por los que su­fren por culpa de los Espíritus malignos, y que puedan bendecir a quienes sufren en determinados días, en una determinada Iglesia.

Ninguna razón detenga a los Pastores y a los Sacerdotes voluntariosos para cumplir este deber: es un problema de ac­tualidad.
¿No os habéis dado cuenta de nada?  ¿No os habéis dado cuenta de que la Iglesia languidece y agoniza por culpa del Maligno? ¿No os dais cuenta de que algo tremendo está madurando? ¿Qué hacen, qué piensan algunos? Despójense de la presunción que les quita la gracia y el consuelo de la luz.
Te bendigo. Ámame.

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