El éxito de la película de Garabandal




Javier Paredes

Desde que hace ya muchos años conocí las apariciones de Garabandal creí en ellas. Este es un hecho requetesabido entre mis amigos e incluso más allá del circulo de mis amistades, porque he hablado públicamente y he escrito en más de una ocasión de estas apariciones. Y lo seguiré haciendo mientras la autoridad de la Iglesia me lo permita. Naturalmente, que si algún día se manifestara en contra y dictaminara el negativo consta de non supernaturalite cambiaré de actitud y obedeceré, pues soy de los que prefieren —si esto fuera posible— equivocarse dentro de la Iglesia, que acertar fuera de Ella.
Es más, mi participación como actor en la película de Garabandal no ha tenido más intención que la de ayudar a que se aclaren las cosas y difundir sus mensajes por el bien de las almas, que por otra parte son los que siempre ha recomendado la Iglesia: que hay que darle la importancia que se merece a la Eucaristía, que hay que hacer penitencia por nuestros pecados y los del mundo entero, que hay que meditar con frecuencia la Pasión del Señor, y como primera condición de todo esto que hay que ser buenos.

Son muchos miles ya los espectadores que han pasado por los cines para verla. Tantos, que los datos oficiales de la semana pasado del Ministerio de Cultura la colocaban en el sexto lugar de las películas más vista en España. Y lo que es más sorprendente la primera de España si se pone en relación el número de espectadores por cine, lo que quiere decir que en los pocos cines donde se ha proyectado se llenan, y digo pocos y debería decir poquísimos cines donde se proyecta en comparación con las películas que tienen detrás toda una cadena comercial. Porque nosotros por no tener, no tuvimos ni presupuesto. Pero según mis noticias, puede que esta situación cambie, pues a la vista de los buenos resultados, ya no hay que hacer mil y una gestiones para que la pongan en las salas, porque son los cines los que ahora ya van detrás de los responsables de la película para que se le permitan proyectar.
Y naturalmente que todo esto me satisface, pero no deja de ser secundario cuando conoces los frutos apostólicos que se están derivando de esta iniciativa, porque la película llega al corazón e invita a ser mejor persona. Y como son muchas las personas que se han dirigido a mí, que por desconocer lo que sucedió en aquella aldea de Santander, me piden mayor ampliación me permito recomendar aquí la magnífica síntesis que hace Santiago Lanús en su libro Madre de Dios y Madre Nuestra. Fátima, Ámsterdam y Garabandal, un libro en el que el autor me honró solicitándome el prólogo del mismo, en el que expongo lo que pienso del sentido histórico de las apariciones marionas en la Edad Contemporánea.
  

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