María: se negará la Presencia Real en la Eucaristía



A Agustín del Divino Corazón
Subid conmigo al monte Calvario, Jesús se desangra en su Sagrada Pasión, porque se encuentra en una soledad sepulcral en la mayoría de los Sagrarios del mundo.


Subid conmigo al monte Calvario, Jesús se desangra en su Sagrada Pasión, porque el humo negro de satanás ha penetrado en la Iglesia. Iglesia que llegará a la más densa oscuridad, a la mayor consternación y perplejidad porque el plan de satanás es destruirla, dividirla, por eso él es el autor principal de la masonería eclesiástica, secta secreta que llevará a la apostasía, secta secreta que desvirtúa lo que es el pecado; pecado que es justificado, aceptado como una actitud normal de la sicología humana; secta secreta que llevará al falso ecumenismo, a argüir que todas las confesiones religiosas poseen alguna verdad. 


Secta secreta que pretende unificar todas las confesiones en una iglesia ecuménica universal. Secta secreta que aducirá que la Palabra de Dios está embellecida, adornada con un lenguaje literario, leguaje simbólico; artimaña, ésta, de satanás que llevará a interpretaciones racionalistas y filosóficas de los textos sagrados. Secta secreta que atacará el Sacramento de la Eucaristía. Eucaristía que será tomada como mero símbolo, negando la real presencia de Jesús en la Hostia Santa. Secta secreta que llevará a rechazar al Papa y al Magisterio de la Iglesia. 


Secta secreta que llevará a la mayoría de los hombres al seguimiento del falso cristo y de la falsa iglesia. Secta secreta que favorecerá el modernismo, modernismo que abrirá el camino a la profanación del Cuerpo Místico de Cristo y a degradar lo sagrado. Secta secreta que entablará una persecución sangrienta contra el resto fiel de la Iglesia. Iglesia que será protegida y escondida en mi Inmaculado Corazón a través de la consagración; consagración que os moverá a la conversión, consagración que os moverá a una vida de santidad y de fidelidad a la Iglesia; consagración que os hará soldados de mi Ejército Victorioso. Ejército que batallará en este final de los tiempos y se mantendrá fiel a los principios doctrinales.



Subid conmigo al monte Calvario, Jesús se desangra en su Sagrada Pasión, porque este es el tiempo de las últimas advertencias y no son escuchadas, no son creídas.
Despertad humanidad entera, no caminéis más tras las huellas pestilentes de satanás; derrotadle con la Eucaristía y el Santo Rosario. Legiones de demonios han sido soltadas del infierno para tentar.


Hijos amados: Jesús murió en una cruz, dio su vida por todos vosotros; Jesús padeció vejámenes, humillaciones. Jesús se ofreció como Víctima Divina por toda la humanidad y ¿vosotros, qué tenéis para ofrecerle, qué tenéis para darle? Lo menos que podéis hacer es ofrendarle vuestra vida, entregadle todo vuestro ser para que Él disponga de vosotros.

Empezad, hoy, el camino de vuestra conversión, conversión que os lleva a un cambio radical, a volver a Dios, a perdonar de corazón, porque: ¿Cómo pedir perdón al Señor si en vuestro interior hay resentimiento? ¿Cómo pretender llegar al Cielo si desconocéis las Sagradas Escrituras, si no hacéis vida la Palabra de Dios?


Recorred el camino de la cruz, andad por la calle de la amargura, llegad al calvario del Mártir del Gólgota y postraos ante Él, porque es mucho su sufrimiento.
Sed como la Madre dolorosa y como el apóstol Juan permaneciendo al pie de la cruz, porque son muchos los motivos por los que debéis reparar, son muchas las ofensas que recibe el Corazón agonizante de Jesús, la copa rebosa, ha sobrepasado su límite.


Acercaos al tribunal de la misericordia, confesad vuestras culpas, reparad por vuestros pecados y haced penitencia. Unid la oración con la mortificación. Construid dos altares, como cuando Salomón edificó el templo: un altar en vuestro corazón que perfumaréis con el incienso de la oración y otro altar en vuestro cuerpo que acicalaréis con la mirra de la mortificación.


Os amo y os bendigo: . Amén. 

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