Reza el Rosario - Libera Almas del Purgatorio




San Luis de Montfort cuenta la historia de una joven de noble origen llamada Alejandra, que había sido milagrosamente convertida e inscrita por Santo Domingo en la Confraternidad del Rosario.


Después de su muerte, ella se le apareció y dijo que había sido condenada a setecientos años en el purgatorio debido a sus propios pecados y los que ella había causado que otros cometieran por sus caminos mundanos.

Entonces ella le imploró que calmara sus penas con sus oraciones y pidiera a los miembros de la cofradía que oraran por el mismo fin. San Domingo hizo lo que ella le había pedido.

Dos semanas después, se le apareció, más radiante que el sol, después de haber sido liberada rápidamente del purgatorio por las oraciones de los miembros de la cofradía.


También le dijo a Santo Domingo que había venido en nombre de las almas del purgatorio para suplicarle que siguiera predicando el rosario y para pedirles a sus familiares que les ofrecieran sus rosarios, y que serían recompensados abundantemente cuando entraran en la gloria. 



Por Saint Louis de Montfort


Comentarios

Cristina Villarroya ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:


Domingo 11 de Noviembre, 2012



Primera parte

Mi muy querida hija, siempre es importante recordar que cuando sufrís no sólo es vuestro dolor el que sentís. Es Mi dolor el que sufrís. El dolor del que estoy hablando, no es el que sufrí durante Mi Crucifixión, sino al que me enfrento hoy cuando veo y siento el dolor de la humanidad.

La gente está sufriendo en el mundo a causa de la oscuridad de su alma. Incluso aquéllos que viven una vida sencilla y que tratan de seguir Mis Enseñanzas están sufriendo. Ellos pueden sentirse deprimidos cuando se esfuerzan para amarse mutuamente. También sufren por las dudas, que experimentan en su Fe.

Muchos no entienden el significado de la vida eterna o el hecho de que la vida no termina cuando una persona muere en este mundo. Es por eso que muchos no se preparan para la próxima vida.

Mucha gente en el pasado no se preparó adecuadamente y se encuentran en el Infierno o en el Purgatorio.

A esta generación se está obsequiando un Regalo, del cual ninguna otra generación se ha visto beneficiada. Muchos simplemente efectuarán la transición de esta vida instantáneamente, sin tener que experimentar la muerte, así como vosotros la conocéis.

Mi Segunda Venida traerá consigo este Regalo extraordinario. Así que no temáis. Regocijáos, porque vengo a vosotros a traeros un futuro próspero.

Pensad en ello de esta manera: Mientras vosotros soportáis algunas dificultades, y tendréis que atestiguar la manera en que Mi Existencia será revelada, esto no durará mucho tiempo.

Me doy cuenta de que muchos de vosotros os preocupáis, pero Yo os prometo solemnemente que la transición será rápida. Después, cuando vosotros seáis testigos de la Nueva Jerusalén, que desciende sobre la Nueva Tierra, el Nuevo Paraíso, seréis colmados de éxtasis.

No hay palabras que puedan describir esta hermosa Creación. Mi Corazón estalla de Amor cuando pienso en cómo vosotros y vuestros seres queridos reaccionaréis con asombro. Eso será cuando el misterio de la alianza definitiva se os manifieste.

La claridad de Mi promesa de volver, verdaderamente será al fin comprendida.

El mundo se convertirá en una familia santa, y vivirá una existencia de acuerdo con, y en unión con, la Divina Voluntad de Mi Padre.

Este va a ser un tiempo de re-unión, cuando la primera resurrección de los muertos se lleve a cabo. Aquéllos que han quedado limpios en este mundo, a través de la purificación, se unirán a los que también han sido purificados en el Purgatorio, para vivir en el Nuevo Paraíso.

Mucho va a cambiar, pero todos los que me siguen y se unen Conmigo en Mi nueva Era de Paz, sobre la cual voy a reinar con Mi dirección espiritual, encontrarán la paz del alma.

Por fin, el sufrimiento experimentado, bajo el reinado de Satanás en esta tierra, no existirá más.

Cada dolor, cada sufrimiento, cada oración, cada esfuerzo soportado por vosotros para reunir a las almas que se quedan atrás languidenciendo, y quien se rebela y lucha todo el tiempo, habrá valido la pena.

El Nuevo Paraíso está listo. Todo lo que necesitáis hacer es preparar vuestras almas y caminar hacia las puertas. A aquéllos que os redimís vosotros mismos ante Mis Ojos, se os darán las llaves para abrir las puertas.

Perseverad en esta tribulación que viene porque es algo que debe suceder, así como ha sido predicho en el Libro de Mi Padre.

Vuestras oraciones mitigarán gran parte de ella y Mi Padre intervendrá en todas las etapas posibles para evitar que se inflijan las malvadas acciones a Sus hijos preciosos.

Vuestro Jesús





Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a11-nov-2012/
Cristina Villarroya ha dicho que…
APOCALÍPSIS 21

1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.

2 Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

3 Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos.

4 El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.

6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

7 El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.

8 Pero los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los falsos, tendrán su herencia en el estanque de azufre ardiente, que es la segunda muerte».

9 Luego se acercó uno de los siete Angeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me dijo: «Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero».

10 Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios.

11 La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.

12 Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel.

13 Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste.

14 La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.

15 El que me estaba hablando tenía una vara de oro para medir la Ciudad, sus puertos y su muralla.

16 La Ciudad era cuadrangular: tenía la misma medida de largo que de ancho. Con la vara midió la Ciudad: tenía dos mil doscientos kilómetros de largo, de ancho y de alto.

17 Luego midió la muralla: tenía setenta y dos metros, según la medida humana que utilizaba el Angel.

18 La muralla había sido construida con jaspe, y la Ciudad con oro puro, semejante al cristal purificado.

19 Los cimientos de la muralla estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda,

20 el quinto de ónix, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.

21 Las doce puertas eran doce perlas y cada puerta estaba hecha con una perla enteriza. La plaza de la Ciudad era de oro puro, transparente como el cristal.

22 No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.

23 Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.

24 Las naciones caminarán a su luz y los reyes de la tierra le ofrecerán sus tesoros.

25 Sus puertas no se cerrarán durante el día y no existirá la noche en ella.

26 Se le entregará la riqueza y el esplendor de las naciones.

27 Nada impuro podrá entrar en ella, ni tampoco entrarán los que haya practicado la abominación y el engaño. Unicamente podrán entrar los que estén inscritos en el Libro de la Vida del Cordero.