El Sínodo amazónico traerá "avances" como el CV II - (Hummes)




El Sínodo de los obispos de la región panamazónica traerá como el Concilio Vaticano II "avances para toda la Iglesia", dijo el cardenal liberal radical Cláudio Hummes a Vatican News (2 de julio). El Sínodo se reunirá en Roma en octubre de 2019.

Hummes espera "que el Espíritu Santo también ilumine nuestro Sínodo".

Oficialmente, el Sínodo quiere "identificar nuevos caminos para la evangelización del pueblo de Dios en esa región". Sin embargo, solo 2.8 millones de personas viven en el Amazonas, que cubre seis millones de kilómetros cuadrados. y no existe como una unidad pastoral, lingüística, cultural o política.

Por lo tanto, la conclusión parece ser que el Sínodo se usa como pretexto para promover la agenda liberal-radical de Francisco a fin de promover a los sacerdotes casados y las mujeres diáconos que reclaman una "necesidad pastoral" en estas áreas.

Una vez que se establezca el precedente, estas innovaciones se propagarán rápidamente a países como Alemania, para quienes estaban destinados a comenzar. Estos países han perdido la Fe Católica, la gente deja la Iglesia en masa.

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Comentarios

Cristina Villarroya ha dicho que…
El que avisa no es traidor

Germán Mazuelo-Leytón

El reciente nombramiento del ex obispo de Corocoro Toribio Ticona Porco al cardenalato, ha
sido motivo de dos sendos comunicados de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), del
Secretario General de la CEB en nombre de los prelados. En el primero de éstos el 13 de
junio «los obispos de la Conferencia Episcopal de Bolivia», puntualizan que «la Conferencia
Episcopal Boliviana y sus autoridades, legítimamente elegidas, o sea, Presidente,
Vicepresidente, Secretario General y Consejo Episcopal Permanente, es la voz oficial de la
Iglesia Católica en Bolivia», la que está «conformada por todos los obispos de la Iglesia en
Bolivia en ejercicio ministerial activo y por los obispos eméritos», a la vez que rechazan
«cualquier intento de división o manipulación de la Iglesia Católica».
Sobre la Conferencia Episcopal, en primer lugar, quede bien claro, que sólo los obispos
diocesanos tienen derecho a voz y voto, los obispos auxiliares no tienen derecho a voto,
asimismo los eméritos, es decir aquellos que dejaron por edad (75 años) o por otras razones. Es el obispo de la diócesis el primer y último responsable de su grey, al respecto, advertía el
cardenal Ratzinger que se verificaba el peligro de «una cierta disminución del sentido de
responsabilidad individual en algún obispo, y la delegación de sus poderes inalienables de
pastor y maestro en favor de las estructuras de la conferencia episcopal», por lo que ha de
evitarse «la burocratización de los oficios y de las comisiones que actúan entre las reuniones
plenarias. No debe olvidarse el hecho esencial de que las conferencias episcopales con sus
comisiones y oficios existen para ayudar a los obispos y no para sustituirlos» (Apostolos
suos, 18).
Bastante clara la declaración del episcopado boliviano «Con la libertad de los hijos de Dios», sin embargo, no han faltado quienes le han dado una interpretación sesgada, interesada y
politizada.
Los deseos de las ideologías de tener a la religión como aliada de sus proyectos, no es
reciente. La intención de instrumentalizar la religión es una constante. El comunismo ha
desplegado todos los esfuerzos en su afán de subyugarla, en especial a la Iglesia Católica.
En el mundo entero y particularmente en el Occidente Cristiano el marxismo encontró un
obstáculo a la expansión de su ideología, obstáculo insalvable para él cuando se presenta
sin disfraz y abiertamente: las masas populares con su inmensa mayoría siempre lo
rechazaron. De ahí que los Partidos Comunistas, pese a ofrecer a los más menesterosos los
tesoros de los más favorecidos por la fortuna, siempre se mantuvieren minoritariamente. Entre tantos ejemplos, conmueve la «Iglesia del Silencio», es decir el Cristianismo
perseguido en la ex URSS y sus satélites, y asimismo en China y otros países.
Cristina Villarroya ha dicho que…
El oprobioso régimen chino de Mao Zedong entre 1950 y 1955 sistemáticamente exilió a
todos los misioneros extranjeros y maestros cristianos no chinos, las religiosas y los clérigos
católicos romanos fueron obligados a abandonar China, mientras que muchos fueron
arrestados como «saboteadores ideológicos». Así aún hasta hoy. De parte de los
protestantes tuvo Mao una pronta adhesión, y al no conseguirla de los católicos, promovió la
división de la Iglesia, estableciendo una iglesia cismática paralela, «la Asociación Patriótica
Católica de China» en forma similar de los colaboracionistas de origen protestante.
Ante un sistema tan aplastante, «se abrían para la Iglesia Católica dos caminos: a)
abandonar la existencia clandestina y de catacumba, y pasar a vivir a la luz del día,
coexistiendo con el régimen comunista y sirviendo a sus intereses ideológicos, y b) o
rechazar todo “modus vivendi” y mantenerse en la clandestinidad» (Cf. Acuerdo con el
régimen comunista, para la Iglesia: ¿Esperanza o auto-demolición?, P. Correa de Oliveira).
En los países del Este de Europa «uno de los objetivos principales del totalitarismo
comunista era la destrucción psicológica o la eliminación física de los opositores. La
persecución física consistía en el uso de la violencia, incluido el asesinato. El terror
psicológico servía para destruir la personalidad del hombre. Para esto servía la reclusión
durante largos años en las prisiones, a menudo en completo aislamiento. Cada ciudadano
podía encontrarse en la situación «sin salida». Todos debían ser conscientes de que su vida
privada, la carrera profesional y el futuro dependían de los Servicios de Seguridad. El
Ministerio del Interior se ocupaba específicamente de la lucha contra la Iglesia (entonces se
hablaba de la lucha contra el “clero reaccionario”)», sí que hubo obispos, sacerdotes,
religiosos y seglares fieles a la Fe, pero existió también un «clero colaboracionista», cuyo
aporte a los comunistas «consistía en proporcionar información sobre la situación de la
parroquia, la actividad del párroco, el comportamiento y las convicciones del obispo, etc.»
(Cf.: Entrevista al historiador polaco Peter Raina).
Fue vergonzoso el colaboracionismo de clero o fieles católicos, y asimismo vergonzosa la
capitulación de episcopados completos como el de Cuba, Checoeslovaquia…
Y en años recientes en Venezuela y Nicaragua. Estos colaboracionistas son los «apóstatas», que por temor a la cárcel, al dolor y a la muerte, se niegan a confesar a Cristo,
contrariamente a los mártires, fieles discípulos de Cristo que dan en el mundo «el testimonio
de la verdad» y a los que no se les ocurriría pensar que el deber principal de los cristianos en
este mundo era «conservar la vida», la instalación social, y evitar por todos los medios
marginaciones, desprecios y persecuciones del mundo. Al mártir no se le pasa por la mente
que para evitar la persecución del mundo la Iglesia debía modificar su doctrina o su
conducta.
En los veinte siglos de vida de la Iglesia Católica, ha habido unos cuarenta millones de
mártires, de los cuales cerca de veintisiete millones son mártires del siglo
Cristina Villarroya ha dicho que…
Así, para un sacerdote, obispo o cardenal, callar frente a la presión explícita o implícita de
cualesquier ideología o régimen, sería abandonar la grey frente a una poderosa invitación a
la apostasía. Fiel o apóstata, he ahí la cuestión.
Cristina Villarroya ha dicho que…
María, me ha pedido Germán, que a ver si le puedes publicar su artículo en tu blog, pues no tiene forma de ponerse en contacto contigo. Ya lo intentamos en otra ocasión.