La misión de la Iglesia es sobrenatural



 La misión de la Iglesia es de orden sobrenatural, pero no se desentiende de las tareas que afectan a la dignidad humana.
La Iglesia, continuadora en el tiempo de la obra de Jesucristo, tiene la misma misión sobrenatural que su Divino Fundador transmitió a los Apóstoles. «Para esto ha nacido la Iglesia: para, dilatando el Reino de Cristo por toda la tierra, hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, y, por medio de ellos, orientar verdaderamente todo el mundo hacia Cristo». Su misión trasciende los movimientos sociales, las ideologías, las reivindicaciones de grupos...; al mismo tiempo, desde una nueva perspectiva y solicitud, está hondamente interesada por todos los problemas humanos, y trata de orientarlos al fin sobrenatural y verdaderamente humano del hombre.
Id y predicad diciendo que el Reino de los Cielos está al llegar. La misión de nuestra Madre la Iglesia es dar a los hombres el tesoro más sublime que podemos imaginar, conducirlos a su destino sobrenatural y eterno a través principalmente de la predicación y de los sacramentos: «este, y no otro, es el fin de la Iglesia: la salvación de las almas, una a una. Para eso el Padre envió al Hijo, y yo os envío también a vosotros (Jn 20, 21). De ahí el mandato de dar a conocer la doctrina y de bautizar, para que en el alma habite, por la gracia, la Trinidad Beatísima». El mismo Jesús nos anunció: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. No se refería el Señor a una vida terrena cómoda y sin dificultades, sino a la vida eterna. Vino a liberarnos principalmente de aquello que nos impide alcanzar la vida definitiva: el pecado, que es el único mal absoluto. Así nos da también la posibilidad de superar las múltiples consecuencias del pecado en este mundo: la angustia, las injusticias, la soledad..., o de llevarlas por Dios con alegría cuando no se pueden evitar, convirtiendo el dolor en sufrimiento fecundo que conquista la eternidad.
La Iglesia no toma partido por opciones temporales determinadas, como no lo hizo su Maestro. Quienes, sin fe, le vieron casi solo en la cruz, pudieron pensar que había fracasado, «precisamente por no optar por una de las soluciones humanas: ni judíos ni romanos le siguieron. Pero no; fue precisamente lo contrario: judíos y romanos, griegos y bárbaros, libres y esclavos, hombres y mujeres, sanos y enfermos, todos van siguiendo a ese Dios hecho hombre, que nos ha liberado del pecado, para encaminarnos a un destino eterno, donde únicamente se cumplirá la verdadera realización, libertad y plenitud del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, y cuya aspiración más profunda rebasa cualquier tarea pasajera, por noble que sea».
La Iglesia tiene como misión llevar a sus hijos a Dios, a su destino eterno. Pero no se desentiende de las tareas humanas; por su misma misión espiritual, mueve a sus hijos y a todos los hombres a que tomen conciencia de la raíz de donde provienen todos los males, y urge a que pongan remedio a tantas injusticias, a las deplorables condiciones en que viven muchos hombres, que constituyen una ofensa al Creador y a la dignidad humana. La esperanza en el Cielo «no debilita el compromiso en orden al progreso de la ciudad terrena, sino por el contrario le da sentido y fuerza. Conviene ciertamente distinguir bien entre progreso terreno y crecimiento del Reino, ya que no son del mismo orden. No obstante, esta distinción no supone una separación, pues la vocación del hombre a la vida eterna no suprime sino que confirma su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para desarrollar su vida temporal».
Nosotros somos corredentores con Cristo, y hemos de preguntarnos si llevamos a nuestros familiares y amigos el don más preciado que tenemos: la fe en Cristo; y junto a este bien incomparable, nos sentimos movidos, charitas enim Christi urget nos, nos urge la caridad de Cristo, a promover a nuestro alrededor un mundo más justo y mas humano.


Comentarios

Cristina Villarroya ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD de Nuestro Señor:


Jueves 30 de junio de 2011

Mi muy querida bienamada hija, sonrío esta noche con alegría en Mi Corazón porque, al fin, la gente joven está oyendo Mi Palabra a través de Internet justo como fue predicho.

De esta forma más personas serán capaces de decir al mundo cómo prepararse para El Aviso. Mi Corazón estalla de alegría cuando veo el amor que Mis hijos tienen por Mí en cada rincón de la Tierra. Mi amor nunca muere. Ellos, Mis bienamados seguidores, están llenos de Mi amor, que sienten en sus corazones. Ahora ellos pueden decir al mundo, incluyendo a los cínicos, cuánto me reverencian al alabar Mi Gloria ante todos. Porque aquellas valientes y amorosas creaturas Mías ahora van a atraer a los que me oponen a la Verdad del por qué están ellos en esta Tierra, en primera instancia.

El Cielo se regocija con aquellos que abiertamente proclaman su amor por Mí en Internet. Mi amor por ellos brota sucesivamente y de este modo Mis gracias serán derramadas sobre cada uno de ellos, extendiéndose de un rincón del globo al otro.

Vengo ahora a salvarlos antes del Día del Juicio

Recuerden una lección hijos. La Verdad de Mis Enseñanzas nunca cambió. El error humano, los pecados de Mis siervos consagrados y de aquellos que han abusado de la Verdad para acomodarla a sus propias ambiciones, pueden haber ensuciado Mi Nombre, pero nunca cambiaron Quien soy Yo. Soy el Salvador de la humanidad. Vine la primera vez para salvarlos, para permitir el perdón del pecado. Ahora vengo otra vez para salvarlos antes del Día del Juicio.

Debido a que Mi amor es tan Poderoso, ahora se impregnará a través del mundo por el Poder del Espíritu Santo para atraerlos de regreso dentro del redil de Mi tierno amor. Sientan Mi amor ahora, hijos. No permitan que su decepción con las fallas humanas de Mi Iglesia, les haga dar la espalda a Mí, Jesucristo o a Mi Padre Eterno.

A aquellos que me dieron la espalda por los pecados de la Iglesia

Es debido al pecado que ustedes fueron tentados a cerrar paso a la Verdad. Aquellos de ustedes que culpan a la Iglesia por su falta de fe en Mí, no están siendo honestos consigo mismos, ya que si realmente me aman no darían excusas. Satanás está por todas partes en el mundo ahora, hijos, tratando de convencerlos, en toda oportunidad, de que su fe no es relevante, de que no es importante, de que su fe no les garantizará un lugar en el Cielo. En algunos casos ustedes creen que la Misericordia de Dios es interminable y que pueden ser salvados una vez que vivan una vida donde no causen daño a otros. Ustedes muy a menudo me desafían, cuando me culpan por el mal en el mundo. Esto es cuando se enojan Conmigo y con Dios el Padre Eterno. ¿Cómo puede Dios mantenerse alejado y permitir tal maldad manifestarse en el mundo; donde el asesinato, la violación, el aborto, la tortura, la codicia y la pobreza existen? Deben detenerse ahora y oírme.

Recuerden que el pecado, causado por Satanás, quién la mayoría de la gente hoy en día no cree que exista, puede infestar a cada uno de ustedes, debido al Don que les fue dado por su Creador, Dios Padre. Este Don del libre albedrío, es dado a todos. Algunos utilizan este Don para buenas obras, donde manifiestan el amor a todos, mientras que otros abusan de este para sacar ventaja de otros. Cuando Satanás atrae a esos, por su débil libre albedrío, entonces ellos se vuelven capaces de cometer grandes atrocidades. El libre albedrío es suyo, hijos. Cuando este se contamina por el pecado, resulta caos en el mundo. Dios Padre no puede forzarlos a que se detengan de hacer algo, ya sea bueno o malo, porque Él no interferirá con el libre albedrío de ustedes. Él siempre los alentará a rezar a fin de recibir las gracias necesarias para evitar el pecado. Será a través del libre albedrío que ustedes tomarán una de dos decisiones. Volverse a Dios o permitirse ser seducidos por las mentiras de Satanás, que les torcerá su mente lejos de la Verdad.
Cristina Villarroya ha dicho que…
Recuerden, Yo soy la Verdad. Satanás no quiere que ustedes vean la Verdad. Él utilizará la inteligencia de ustedes y les presentará argumentos sofisticados para seducirlos. Él puede incluso convencerlos de que algo es malo cuando es bueno. Así que cuando ustedes creen que es hipócrita recurrir a la oración en alabanza a Dios Padre por los pecados de la Iglesia, ustedes deben reconocer este engaño por lo que es, otra manera de alentarlos a que se alejen de Mí. La Verdad. Ahora, hijos, muéstrenme su amor, poniéndose de pie y defendiendo Mi Nombre ante un mundo incrédulo.

Muy pronto ustedes alentarán a otros, para que escuchen sus puntos de vista. Así como aquellos que aseguran que no creen en Mí gritan fuerte cuánto me odian, ustedes deben ahora decirle al mundo que me aman. Solo entonces será movida una conversión masiva en el mundo. Déjenme levantarlos ahora para que puedan preparar a Mis hijos a entrar a Mi Nuevo Paraíso en la Tierra. Recuerden, solo aquellos que creen en Mí y en Mi Padre Eterno pueden entrar a este Paraíso. Vayan ahora y tráiganme a las multitudes.

Su amado Salvador

Jesucristo



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