Grave traición de la Conferencia Episcopal a Franco




Alerta Digital/Roberto Centeno. Catedrático de Economía.
Hay dos grandes instituciones en España que deben todo lo que son  al general Franco: la Iglesia católica y la Monarquía. Miles de religiosos y religiosas fueron asesinados, a veces después de ser salvajemente torturados, cientos de templos quemados o profanados por la chusma de “demócratas y progresistas” del Frente Popular llena, exactamente igual que hoy, de odio y sectarismo ciego. En España, la Iglesia Católica ha sido siempre objetivo de las iras de la extrema izquierda, a pesar de que la mayor parte de la asistencia social desde el siglo XIX sea obra religiosa, y de que cientos de miles de hijos de obreros y campesinos aprendieran a leer y escribir gracias a las obras pías.


Fusilamiento del Cristo del Cerro de los Ángeles.

Nada más proclamada la Segunda República, entre el 10 y el 13 de mayo de 1931, la extrema izquierda radical -sobre todo socialistas, comunistas y anarquistas-, desencadenó una oleada de ataques contra religiosos y edificios de la Iglesia. La siguiente tanda de asesinatos de religiosos la encontramos en la Revolución de Octubre de 1934, en Asturias. Allí fueron torturados y asesinados 34 religiosos, además de la destrucción de importantes obras de arte del patrimonio español. Pero todo ello culminaría a partir de la toma del poder por el Frente Popular a partir del gigantesco fraude electoral de las elecciones de Febrero de 1936. En  la zona bajo control del Frente Popular fueron asesinados 6.832 religiosos, además de 3.911 seglares y casi 1.000 seminaristas.


Monjas llevadas a fusilar.

La miserable y sectaria guerra civilista alcaldesa de Madrid, acaba de poner un monolito con los nombres de los 3.000 fusilados por los nacionales en Madrid, la mayoría asesinos, torturadores y chequistas, pero ni un solo nombre de los miles de religiosos y de católicos asesinados, y menos aún de los 5.000 hombres mujeres y niños asesinados por orden del genocida Santiago Carrillo en Paracuellos, muchos de los cuales fueron además enterrados vivos. Esa es la Memoria Histórica del Frente Popular que pretenden imponer.
En las zonas que después del 18 de julio quedaron bajo el control del Frente Popular, el exterminio de religiosos y religiosas fue casi total, solo quienes consiguieron esconderse o huir, como Josemaría Escrivá fundador del Opus Dei,  pudieron salvarse. En el caso concreto de Cataluña, donde la Jerarquía católica con un grado de perversión moral jamás conocido, está hoy al lado de los nazis de la Generalitat que fueron sus asesinos, el conocido socialista Julián Zugazagoitia en su libro “Guerra y vicisitudes de los españoles”, relata como el genocida Lluys Companys, un asesino elevado a los altares por el separatismo, se jactaba en su presencia de haber exterminado a todos los curas, frailes y monjas de Cataluña.


Tumba de Francisco Franco. /Foto: antena3.com.

Franco se encuentra enterrado en una abadía benedictina, que no depende en absoluto del poder civil sino de la Conferencia Episcopal, por lo que sin la aprobación de esta ningún cadáver puede ser exhumado de un lugar sagrado bajo su exclusiva jurisdicción. Da igual lo que el guerra civilista y traidor Sánchez, al que solo han votado un 15% de los españoles con derecho a hacerlo, le de la gana hacer movido por el odio, da igual lo que la chusma bolivariana de Podemos, el lumpen proletariado al que Lenin despreciaba desee, da igual lo que la organización criminal de los golpistas del 1-O o los traidores del PNV desee, y a quienes el miserable cobarde y felón de Sánchez esta dispuesto a rendir España, da lo mismo. Si la Iglesia representada por la Conferencia Episcopal se opone, no hay exhumación posible.
Pero esta jerarquía católica miserable, desagradecida y ruin, que ya han olvidado que si no fueron exterminados hasta el último, sus iglesias quemadas y sus centros de enseñanza cerrados, fue solo porque Franco aplastó al Frente Popular y les impidió hacerlo. Queden sus nombres para conocimiento y desprecio de los católicos y de todos los españoles de bien. El Cardenal Carlos Osorio, Arzobispo de Madrid, y el Cardenal Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal , a quienes se une también el Vicepresidente Cardenal Antonio Cañizares. Estos tres indignos pastores de la Iglesia de Dios, son lo que ha dado el visto bueno a la exhumación de lugar sagrado de quien salvó del exterminio a manos de los asesinos del Frente Popular. 
Pero los favores de Franco a la Iglesia y la Jerarquía católica no terminaron aquí, en 1953 se firmaría un Concordato con la Santa Sede, que convertiría “de facto” a España en un Protectorado del Vaticano, ya que colocaba en manos de la Iglesia católica la educación, el derecho de familia, y en buena medida la política de orden público e internacional. A cambio España no recibía absolutamente nada. Tan entusiasmado estaba el Vaticano con Franco que le concedió la más alta honorificencia de la Santa Sede: la Orden Suprema de Cristo. Una distinción excepcional a los hijos predilectos de la Iglesia, solo concedida a diez personas durante todo el siglo XX. Pues bien, a pesar de todo ello, cuando la familia Franco ha pedido hoy al Papa que niegue el permiso de exhumación de su abuelo de la abadía benedictina en que esta enterrado, el argentino se ha puesto de perfil y el muy miserable ni siquiera les ha escuchado.   


Los antepasados del PSOE y Podemos.

El Valle de los Caidos nunca se construyó para ser el destino final de Franco. La decisión de que fuera enterrado en él se debió al Rey Juan Carlos, y no al general, con el aplauso entusiasta de la Iglesia católica que tiene toda la autoridad legal sobre el lugar. Se puede entender que tanto la izquierda sectaria llena de odio y los separatistas vascos y catalanes, deseen desenterrar a Franco, incluso como los talibanes en su cumbre del salvajismo haya quien pida dinamitar tan gigantesco monumento histórico. No se comprende el pasteleo de Ciudadanos y la cobardía del PP, pero lo que no solo no se comprende sino que constituye una auténtica deslealtad y una infamia de ingratitud y de deshonor.
Realmente Franco no pudo dar más a la Iglesia católica. Con su victoria en la Guerra Civil no solo salvó de la muerte y de la tortura a millares de religiosos, sino que les concedió un Concordato que fue definido como “el más completo y generosos de todos los acuerdos de ese género”, pero la Jerarquía católica no conoce la honradez, ni el honor, ha estado siempre con los que mandan. Y así, ahora que tiene que la oportunidad de agradecer algo de lo mucho de lo que Franco hizo por ella, la Jerarquía católica no va destruir el eterno descanso de quien les fue entregado para su custodia, y entregado como piltrafa al odio cainita de la izquierda más sectaria y vengativa de Europa. Piensen Uds ahora si pueden conceder la menor confianza a una institución que traiciona tan vil y miserablemente a aquel que les entregó todo, incluida la nación y todos sus recursos. Que Dios y los españoles de bien condenen para siempre, a las abyectas personas responsables de tan inaudita traición.

Comentarios

Cristina Villarroya ha dicho que…
Toda la verdad sobre el Valle de los
Caídos y la tumba de Franco


Por Laureano Benítez Grande-Caballero


El Gobierno de izquierdas que consiguió el poder de forma ilegítima en España en mayo
pasado quiere desenterrar a Francisco Franco de su tumba en el lugar llamado «Valle de los Caídos», después de más de 40 años de su fallecimiento, ejecutando una operación ilegal de profanación que no es sino el primer paso para proceder más tarde a la destrucción del conjunto monumental católico en que consiste el Valle de los Caídos Porque el Gobierno pretende destinar el conjunto monumental edificado allí a un «Centro de reconciliación» que termine con el actual monumento, al que acusa de ser un «mausoleo fascista» que perpetúa la memoria de la Guerra Civil que se produjo en España entre 1936 y 1939, y recuerda la victoria de Franco.
Antes que nada, es preciso destruir la mentira de la propaganda marxista, que
afirma que la Guerra Civil española fue una contienda entre la democracia --encarnada en la República--, y el fascismo, representado por la España de Franco. Sin embargo, la verdad histórica demuestra que todos los partidos de izquierda que sostenían la
República eran totalitarios --socialistas, comunistas y anarquistas— que querían
implantar en España un régimen igual al soviético, una dictadura del proletariado, para lo cual, tras unas elecciones donde falsificaron descaradamente los resultados, iniciaron
un proceso revolucionario de signo comunista.
Contra estas amenazas, y el caos social, los desórdenes públicos, el exterminio de
los partidos de derecha, y los ataques a la Iglesia, el pueblo español se levantó en armas, bajo el mando de Francisco Franco, para preservar la unidad de España y la civilización cristiana, oponiéndose a la revolución bolchevique en marcha, contra la que se levantó Franco, y no contra una democracia.
Tras la victoria, Franco concibió levantar El Valle de los Caídos (construido entre
1940 y 1958), con la idea de erigir una gran basílica donde fueran enterrados
cristianamente los fallecidos en la Guerra Civil española, pertenecientes a los dos
bandos en lucha, «bajo los brazos protectores de la Cruz», por lo cual el Valle ya es un monumento a la reconciliación nacional, a la paz y la concordia, siendo una completa
falsedad afirmar que es un mausoleo franquista, un monumento al fascismo, porque Franco no levantó la Basílica con la intención de que fuese su sepultura. Si fue enterrado allí, fue porque el rey Juan Carlos primero, de acuerdo con el Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid, así lo decidió a los tres días de su fallecimiento.
En el Valle están inhumados 33.384 fallecidos durante la contienda, de los cuales pertenecen al bando nacional de Franco el 58%, y al bando de la República el 42% restante. Los cuerpos fueron trasladados allí desde toda España, con el consentimiento de sus familias en la gran mayoría de los casos, en muchas ocasiones recogidos de las cunetas, porque Franco deseaba que sus restos descansaran en terreno sagrado.
Un pretexto del que se valen quienes quieren acabar con el Valle de los Caídos es el de recuperar los restos de los allí fallecidos para proceder a su identificación y su devolución a la familias, pero los expertos que han estudiado el tema afirman que
Cristina Villarroya ha dicho que…
realizar esto es completamente imposible, y así se ha reconocido en las instancias
oficiales.
Aparte de ser un Centro de reconciliación nacional, una gigantesca sepultura,
Franco quiso erigir en el Valle de los Caídos un monumento a la fe católica, que consta de una basílica y de un monasterio benedictino, edificaciones donde no existe
absolutamente ningún recuerdo de la victoria de la España de Franco, ni mención alguna a la derrota de la España republicana, ya que carece por completo de cualquier símbolo que pudiera ser calificado de franquista o de fascista, puesto que Franco no levantó el
Valle para que fuera un centro de adoctrinamiento de su régimen, ni de celebración de su victoria.
En su enorme nave, en las capillas, muros y bóvedas se desarrolla una riquísima
iconografía donde se muestran Vírgenes, apóstoles, santos, ángeles, y los principales símbolos, dogmas y principios de la fe católica --especialmente el Apocalipsis de san Juan-- culminando todo el conjunto monumental una enorme cruz de 150 metros,considerada como la mayor del mundo.
También se suele argumentar que Franco no falleció en la Guerra Civil, por lo cual
no debería estar enterrado en un monumento que guarda los restos de los que sí
perdieron la vida durante la contienda. Pero, según el Derecho Canónico, el fundador y benefactor de una institución o edificación religiosa tiene pleno derecho a ser enterrado en ella, y esto se ha hecho así a lo largo de los dos milenios de historia de la Iglesia.
Por otra parte, según afirman todas las leyes internacionales, es completamente
ilegal la profanación de tumbas, hecho en que incurriría el Gobierno que quisiera
exhumar los restos de Franco, ya que su familia se opone completamente a ello, y ha afirmado ante notario que no se hará cargo de los restos exhumados.
En cuanto al mito de que el Valle fue edificado con el trabajo esclavo de miles de presos republicanos, es otra completa falsedad, ya que solamente trabajaron allí unos 3.000 presos, durante solamente 7 años de los 19 que duraron las obras, y de manera totalmente voluntaria. Estos condenados redimían sus penas a razón de 6 días de condena por cada día de trabajo, cobrando el mismo sueldo que los obreros libres, con escuela gratuita y todos los seguros sociales, con poblados para que pudieran estar con sus familias. Un grupo no pequeño de presos continuaron trabajando allí después de
recobrar su libertad.
Como consecuencia de todos los argumentos considerados, se puede concluir que
tras la decisión política de exhumar los restos de Franco lo que se oculta es un proyecto de persecución religiosa a la fe católica, persecución tradicional en los partidos de izquierda españoles a lo largo de su historia, que en la Segunda República española protagonizaron una de los holocaustos de católicos más horrendos de la historia, con asesinatos masivos de religiosos --unos 10.000, muchos de los cuales fueron torturados— desenterramiento de momias de religiosos fallecidos, y destrucción de innumerables edificios religiosos. Los que quieren desenterrar a Franco y destruir el Valle de los Caídos han recogido esa herencia de persecuciones a la fe católica.
Esto último es lo que buscan realmente con sus ataques al Valle de los Caídos,
porque el desenterramiento de Franco no es sino el primer paso para la demolición
completa del templo católico del Valle, que es el verdadero objetivo del Gobierno, cuyo proyecto más soñado es volar la gigantesca Cruz que corona el conjunto, símbolo del catolicismo que quieren erradicar
Cristina Villarroya ha dicho que…
Por este motivo, el pueblo español se ha levantado contra estos planes del
Gobierno, organizando para el día 15 de julio una gran peregrinación patriótica-religiosa al Valle de los Caídos, para defenderlo de sus agresores, cuyo núcleo será la oración colectiva y la asistencia a actos religiosos dentro del Valle.
Invitamos a todos los católicos europeos a colaborar con esta iniciativa.

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Se ruega dar la máxima difusión a este escrito para internacionalizar el asunto