El escapulario la salvó del demonio

El padre Francis Trochu, en su libro, The Cure D'Ars, relata la historia de una joven que, después de haber decidido consagrar su vida a la religión, buscó al santo pastor de Ars, Saint John Vianney, para una confesión general.

Cuando ella terminó de relatar sus pecados, St. John Vianney le preguntó si no estaba olvidando algo. La joven no podía recordar nada más. El santo sacerdote luego procedió a refrescar su memoria.
Él le preguntó si recordaba cierto baile donde se encontró con un joven apuesto con el que deseaba bailar, pero que, a su vez, solo bailaba con las otras chicas

Sorprendida, otra vez ella respondió afirmativamente, que era verdad. The Cure D'Ars le preguntó si recordaba lo deprimida que se había sentido por el desaire, y cómo, al abandonar el salón de baile, había mirado hacia atrás una vez más y había visto al joven bailar con una chica, pero esta vez había dos pequeñas luces azules debajo de sus pies.

De nuevo ella confirmó que, de hecho, había visto las dos luces azules bajo los pies del joven, pero aunque, las encontraba extrañas, no podía explicarlas.

San Juan Vianney le explicó que el joven era en realidad el Diablo en forma humana, y que la única razón por la que no bailó con ella era porque llevaba el sagrado Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

ANF blog

Comentarios

Cristina Villarroya ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD revelado a MDM:


Domingo 6 de noviembre del 2011



La gente no entiende que Yo vuelvo a revivir Mi crucifixión diariamente. El dolor y el sufrimiento que Yo soporto, son causados por los pecados cometidos por las personas cada segundo del día. Soporto momentos de profunda tristeza, cuando veo a esas almas que Me ofenden grandemente a través del pecado del odio.



El odio es inculcado en los corazones de muchos y se produce debido a la infestación de satanás. Mucha gente habla acerca de la posesión demoniaca como si ésto fuera fácil de identificar. Muchísimos de Mis hijos están poseídos por satanás. No tienen que ser vistos retorciéndose por una presencia demoniaca para estar poseídos.



Él, el enemigo de la Humanidad, utiliza a sus demonios para atacar a Mis hijos. Aquellos que están en tinieblas llegan a ser presa fácil, porque ellos atraen la presencia maligna.



Una vez poseídos, hijos, es muy difícil por uno mísmo dejarlo atrás. Estos desafortunados hijos quieren, por la infestación del Maligno astuta y manipulativa, infectar después a otras almas y así esto continúa.



El mal es usualmente presentado como bueno. Será muy difícil de discernirlo, excepto por esto: El comportamiento y las acciones de un alma infectada, nunca serán humildes en su naturaleza. Nunca serán generosos de corazón, parecerán generosos, pero siempre habrá una trampa. Esta trampa siempre será demandándoles cosas en ustedes, con las cuales ustedes, se sentirán incómodos.



Aléjense de éste tipo de almas. Recen por ellas, no les permitan que les absorban en el pecado. Estén alerta siempre del engañador, porque él está por todas partes en estos tiempos.



Siempre recen para mantener a esa maldad acorralada. La oración debilitará su alcance y su fuerza, como también les protegerá a ustedes.



Piensen en satanás y en sus malas obras como una enfermedad infecciosa. Tomen toda precaución para evitar estar en contacto con aquellos que portan la enfermedad. Debieran de saber que ustedes no tienen elección, entonces ármense con Agua Bendita, Crucifijos Benditos y la Medalla de San Benito. Con ésto, mantendrán a estos demonios alejados.



Estos son los momentos, hijos, en que deben rodearse, a ustedes y a sus casas, con objetos religiosos que estén benditos. Muchos se avergüenzan de ser vistos con estas cosas, por miedo a que se burlen. Esto les dará protección en su casa y son un gran consuelo en la oración.



Recuerden el demonio no solo vive en el infierno, sino que ha establecido ahora su reino en la Tierra. La oración es la única cosa que lo aterroriza y lo vuelve impotente.



La oración les sostendrá a ustedes, hijos, en los tiempos por venir.



Vuestro Amoroso Salvador, Jesucristo