La declaración del denunciante Viganò es “funesta” y “proviene del mal”, según el cardenal Pedro Barreto SJ, de 74 años, de Huancayo (Perú).
Al responder a una pregunta durante un encuentro interreligioso para un “desarrollo equitativo y sostenible”, celebrado en Buenos Aires en el Hotel Sheraton (de 5 estrellas), él agregó:
“Aun cuando hay entre ustedes (argentinos) que conocen a Francisco mejor que yo, digo que el papa Francisco podrá avanzar un centímetro, pero no retrocederá un milímetro”.
Imagen: Pedro Barreto
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Comentarios
En la década de los años 80, el Papa Juan Pablo II quiso borrarlos de la Iglesia, clausurar por completo la Compañía de Jesús. Que lástima que no los hubiera borrado del mapa terrestre; no estaríamos padeciendo esta maldición de jesuitas, lleno de infiltrados, homosexuales, maricones, marxistas, teólogos ateos y perturbadores sociales, que están metidos en todas las sociedades secretas, controlan todo el sistema financiero del mundo y que están destruyendo por completo la Iglesia y por si fuera poco, están detrás del gobierno español de Pedro Sánchez y detrás del separatismo vasco-catalán.
https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/09/29/fiel.html
El Santo Padre ha decidido invitar a todos los fieles, de todo el mundo, a rezar cada día el Santo Rosario, durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.
Y así, el Papa nos invita al final del Rosario, a concluir recitando una de las invocaciones más antiguas a la Santa Madre de Dios; el “Sub Tuum Praesidium”
“ Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita! ”
Junto con la oración tradicional a San Miguel escrita por León XIII:
“ San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. ”