Carta a Bergoglio: Callas como una puta babilónica 26/10/2018
Jorge Bergoglio, ¿es tonto o se lo hace?. Enrique de Diego.
Por supuesto, nunca rezo por tus intenciones pues son perversas y aviesas, Bergoglio. Tampoco pongo la crucecita ni doy un céntimo de euro en el cepillo de ninguna Iglesia porque se dedicará por esta clerigalla y esta jerarquía a la islamización de las sociedades cristianas y a financiar a los verdugos de los cristianos. Has callado, habéis callado como putas babilónicas ante el exterminio de los cristianos en Siria e Iraq. Los que mantienen la fe y rezan, que son muchos, a Dios gracias, se encomiendan y veneran a San Juan Pablo II y mantienen un púdico silencio hacia tus desfachateces de payaso. En tu última visita a Irlanda, para celebrar la Jornada de la Familia, no había nadie en las calles para saludarte. No interesas, no interesan tus patochadas de graciosillo ni tus mamarrachadas de dudas metódicas sobre la moral para generar ceremonia de la confusión. Mejor te hubiera estado quedarte en Buenos Aires que venir a Roma en una elección con tantas sospechas de simonía, con ese cojón del anticristo del cardenal de Honduras, Oscar Rodríguez Maradiaga. No le interesas, ni le eres útil a George Soros –de quien sospecho que se ha puesto la bomba porque todo le ha salido mal y se le han acabado sus argumentos- y te han acorralado con eso de la pederastia. Eso de meter mano al monaguillo y somodizar al seminarista ha sido una plaga de los clérigos mundanizados, progres de mierda que no rezaban ni rezan ni se mortificaban ni hacen ningún sacrificio, que estaban muy preocupados por los pobres en general, florecidos en el postconcilio y que han sido y son una plaga satánica; ese humo de Satanás que se había metido en la Iglesia, según la percepción del bueno pero débil Pablo VI. Algunos de los más pervertidos han sido protegidos por ti, acusación tremenda que has sido incapaz de desmentir, porque te votaron en el Cónclave y recogieron votos para ti, que eres un vanidoso proteico. Eres, Bergoglio, el obispo de Roma y una de tus feligresas, Desirée Mariottini, de 16 primaveras, ha sido asesinada de una forma espeluznante que eriza el cabello. Durante 10 horas, 10 largas y terribles horas, ha sido pasada de mano en mano por 10 negros, senegaleses, musulmanes, y los tres conceptos son verdad, de esos que tú adoras y proteges –al Dicoutti les mandastes helados, pedazo de degenerado-; durante 10 horas ha sido violada y luego asesinada por tus amigachos, y tú, Bergoglio, callas como una puta babilónica. Ni una condena, ni una muestra de dolor, ni de ti ni de la abyecta Conferencia Episcopal italiana, ese antro de perdición y latrocinio, en la que uno de sus obispos ha llegado a decir que prefiere ver convertidas en mezquitas todas las iglesias antes de que uno de estos pobres senegaleses se ahogue en el Mediterráneo, a donde nadie les ha llamado. ¡Vaya desprecio a Cristo y a la Eucaristía! (continua)
Anónimo ha dicho que…
Tras violar a Desirée durante 10 largas horas por esos inmigrantes ilegales que tú escondes en las Iglesias como si fueran víctimas cuando son abyectos verdugos, canalla Bergoglio, la han asfixiado para que no gritara. Porque en ese suplicio tendría ganas de gritar, muchas ganas de gritar. O para que no contara nada. Los asesinos no tenían que estar en Italia; los dos detenidos no tenían ningún permiso de residencia, no tenían papeles. Son de los tú, bellaco entre los bellacos, adoras, tus predilectos. Y vivían como okupas en una casa conocida en el barrio de San Lorenzo como “La casa de la droga”, porque es a lo que se dedican al robo y a la droga y hay que echarlos o metértelos a ti, demagogo de cuarta, en el Vaticano, en el mismo salón con los obispos italianos, para ver si sale alguno vivo. Estás consiguiendo, bestia del averno, tú entre otros, que ser mujer en Europa se haya convertido en cuestión de alto riesgo. Callas como una puta babilónica, Bergoglio, porque ese terrible crimen es la contradicción de todas tus estupideces. Callas –¡a dónde hemos llegado!- porque sirves al padre de la mentira y el crimen de Desirée es la consecuencia de tus ideas. Eres cómplice moral de ese asesinato y de los que vengan. Eres el peor pastor, llamando de continuo a los lobos para que se coman a las ovejas. Vade retro.
Anónimo ha dicho que…
Amigo, tienes razón en todo lo que dices menos en una cosa. Bergoglio es el precursor del anticristo, de eso no cabe la menor duda. Ahora bien, todo lo que él está pudiendo hacer es la culminación de un trabajo de la masonería eclesiástica que lleva como cien años. Primero la infiltración en los seminarios y luego la toma del papado en el cónclave del año 1958, dando cumplimiento a lo que Ntra. Sra. De Fátima le anunció a Sor Lucía. Juan XXIII convocó a un concilio sin respetar el tiempo que la Iglesia estipula entre un concilio y otro, así abrió las puertas a la introducción de todas las herejías. Y Pablo VI no fue ningún blando, al contrario fue el ejecutor de uno de los golpes más duros en el corazón de la Iglesia que es la Eucaristía, imponiendo la celebración del nuevo rito sacrílego y dejando el verdadero rito abandonado a su suerte y hoy combatido sin piedad. La Iglesia ortodoxa a pesar de tener distintos patriarcados no permite que se toque la liturgia en absoluto. En cambio nosotros que somos la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica estamos divididos con dos liturgias, una perenne y santa y la otra que abre las puertas a infinidad de sacrilegios y fantochadas y que pronto nos conducirá a la total apostasía. Todo gracias al empeño y labor muy firme de Pablo VI, hoy canonizado para dar credibilidad a un concilio impuesto por la masonería en la Iglesia. Pronto nos iremos dando cuenta que esto ha sido un proceso al estilo de la rana hervida donde de a poco nos fueron conduciendo hasta la situación que hoy vivimos con la dirección totalmente comprometida de todos los Papas postconciliares. Créase esto o no, al menos téngase en cuenta como referencia cuando estemos viviendo la gran tribulación.
Comentarios
26/10/2018
Jorge Bergoglio, ¿es tonto o se lo hace?.
Enrique de Diego.
Por supuesto, nunca rezo por tus intenciones pues son perversas y aviesas, Bergoglio. Tampoco pongo la crucecita ni doy un céntimo de euro en el cepillo de ninguna Iglesia porque se dedicará por esta clerigalla y esta jerarquía a la islamización de las sociedades cristianas y a financiar a los verdugos de los cristianos. Has callado, habéis callado como putas babilónicas ante el exterminio de los cristianos en Siria e Iraq.
Los que mantienen la fe y rezan, que son muchos, a Dios gracias, se encomiendan y veneran a San Juan Pablo II y mantienen un púdico silencio hacia tus desfachateces de payaso. En tu última visita a Irlanda, para celebrar la Jornada de la Familia, no había nadie en las calles para saludarte. No interesas, no interesan tus patochadas de graciosillo ni tus mamarrachadas de dudas metódicas sobre la moral para generar ceremonia de la confusión. Mejor te hubiera estado quedarte en Buenos Aires que venir a Roma en una elección con tantas sospechas de simonía, con ese cojón del anticristo del cardenal de Honduras, Oscar Rodríguez Maradiaga.
No le interesas, ni le eres útil a George Soros –de quien sospecho que se ha puesto la bomba porque todo le ha salido mal y se le han acabado sus argumentos- y te han acorralado con eso de la pederastia. Eso de meter mano al monaguillo y somodizar al seminarista ha sido una plaga de los clérigos mundanizados, progres de mierda que no rezaban ni rezan ni se mortificaban ni hacen ningún sacrificio, que estaban muy preocupados por los pobres en general, florecidos en el postconcilio y que han sido y son una plaga satánica; ese humo de Satanás que se había metido en la Iglesia, según la percepción del bueno pero débil Pablo VI. Algunos de los más pervertidos han sido protegidos por ti, acusación tremenda que has sido incapaz de desmentir, porque te votaron en el Cónclave y recogieron votos para ti, que eres un vanidoso proteico.
Eres, Bergoglio, el obispo de Roma y una de tus feligresas, Desirée Mariottini, de 16 primaveras, ha sido asesinada de una forma espeluznante que eriza el cabello. Durante 10 horas, 10 largas y terribles horas, ha sido pasada de mano en mano por 10 negros, senegaleses, musulmanes, y los tres conceptos son verdad, de esos que tú adoras y proteges –al Dicoutti les mandastes helados, pedazo de degenerado-; durante 10 horas ha sido violada y luego asesinada por tus amigachos, y tú, Bergoglio, callas como una puta babilónica. Ni una condena, ni una muestra de dolor, ni de ti ni de la abyecta Conferencia Episcopal italiana, ese antro de perdición y latrocinio, en la que uno de sus obispos ha llegado a decir que prefiere ver convertidas en mezquitas todas las iglesias antes de que uno de estos pobres senegaleses se ahogue en el Mediterráneo, a donde nadie les ha llamado. ¡Vaya desprecio a Cristo y a la Eucaristía!
(continua)
Callas como una puta babilónica, Bergoglio, porque ese terrible crimen es la contradicción de todas tus estupideces. Callas –¡a dónde hemos llegado!- porque sirves al padre de la mentira y el crimen de Desirée es la consecuencia de tus ideas. Eres cómplice moral de ese asesinato y de los que vengan. Eres el peor pastor, llamando de continuo a los lobos para que se coman a las ovejas. Vade retro.