En el testimonio del padre Jose Maniyangat dice que uno de los pecados principales que condenan a las almas al Infierno es el sacrilegio, y a los obispos y curas, el guiar con falsas enseñanzas y malos ejemplos. Bien harían los modernistas en enterase de esto antes de que sea tarde.
Explica el sacerdote:
(...)En el camino (al hospital), mi alma salio de mi cuerpo, y experimente la muerte. Inmediatamente me encontré con mi ángel de la guarda. Veía mi cuerpo, y la gente que me llevaba al hospital. Los oía llorar, y rezar por mí. En ese momento el ángel me dijo: ”voy a llevarte al cielo, el Señor quiere verte, y hablar contigo”. También me dijo que en el camino, me mostraría el infierno y el purgatorio.Primero, el ángel me llevó al infierno. Espantosa visión. Vi a satánas, los demonios, un fuego infernal -de cerca de 2.000 grados Fahrenheit-, gusanos que se arrastraban, gente que gritaba y peleaba, otros eran torturados por demonios.
El ángel me dijo que todos estos sufrimientos se debían a pecados mortales cometidos, sin arrepentimiento.
El ángel me dijo que todos estos sufrimientos se debían a pecados mortales cometidos, sin arrepentimiento.
Entonces, comprendí que había siete grados de sufrimiento, según el número y la clase de pecados mortales cometidos en la vida terrenal. Las almas se veían feísimas, crueles y horribles. Fue una experiencia espantosa. Vi a gente que conocía, pero no puedo revelar la identidad. Los pecados por los que fueron condenados, principalmente fueron por el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, el odio, el rencor y el sacrilegio.
El ángel me dijo que si se hubieran arrepentido habrían evitado el infierno, y hubieran ido al purgatorio. También entendí que algunas personas que se arrepienten de estos pecados, pueden ser purificados en la tierra a través del sufrimiento.
De esta manera pueden evitar el purgatorio, e ir derecho al cielo
.Me sorprendió ver en el infierno hasta a sacerdotes y obispos; algunos a quienes nunca esperaba ver. Muchos de ellos estaban allí por haber guiado con enseñanzas erróneas, y mal ejemplo a otros.
Después de la visita al infierno, mi ángel de la guarda me escolto al Purgatorio. Acá también, había siete grados de sufrimiento, y el fuego que no se extingue. Pero es mucho menos intenso que en el infierno, y no hay peleas ni luchas. El principal sufrimiento de estas almas es su separación de Dios. Algunos de los que están en el Purgatorio cometieron pecados mortales; pero antes de morir, se reconciliaron con Dios. Aun cuando estas almas sufren, gozan de paz, y saben que un día podrán ver cara a cara a Dios.
Tuve una oportunidad de comunicarme con las almas del purgatorio. Me pidieron que rezara por ellas, y que también digiera a la gente que rezara, para que ellas pudieran pronto ir al cielo. Cuando rezamos por estas almas, recibimos su agradecimiento por medio de sus oraciones, y una vez que las almas entran al cielo sus oraciones llegan a ser todavía más meritorias.
Es difícil para mí, poder describir la belleza de mi ángel de la guarda. Resplandece, y reluce. Él es mi constante compañero, y me ayuda en todos mis ministerios, especialmente el ministerio de sanación. Experimento su presencia en todas partes a donde voy, y agradezco su protección en mi vida diaria.
Comentarios
Este lugar CITES, no es una Iglesia más, no es una parroquia más, es un centro internacional de mistica al que llegan gentes de todo el mundo, Católicos de muchísimos países, Sacerdotes a formarse, etc..., y allí, enmascarado de centro universitario Catolico referente a nivel mundial, esparcen y difunden semejante sacrilegio.
Oremos y desgraviemos al Señor por tanta ofensa.
Señor ten piedad.