Lo que más me gusta es que meditéis Mi Pasión (Jesús)



http://www.passioiesus.org/es/santos/beneficios.htm
Vol. 11, 23 de abril de 1916
« Hija mía, cada pena que sufrí, cada gota de sangre, cada llaga, oración, palabra, acción, paso, etc., produjo una luz en mi humanidad, que me embellecía de tal modo que tenía cautivados a todos los bienaventurados.
Ahora, el alma, en cada pensamiento de mi pasión, compasión, reparación, etc. que hace, no hace otra cosa que tomar luz de mi humanidad, embelleciéndose a mi semejanza; así que un pensamiento más de mi pasión será una luz más que le traerá un gozo eterno. »


Vol. 11, 24 de marzo de 1913
« Hija mía, a mi amada Mamá jamás se le escapó el pensamiento de mi pasión, y a fuerza de repetirla, se llenó toda de mí. Así le sucede al alma: a fuerza de repetir lo que yo sufrí, llega a llenarse de mí. »
Vol. 7, 9 de noviembre de 1906
Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la pasión de Nuestro Señor y mientras hacía esto, él vino y me dijo:
« Hija mía, quien está siempre rumiando mi pasión, y siente dolor y me compadece, me agrada tanto que me siento como retribuido por todo lo que sufrí en el curso de mi pasión; el alma, rumiándola siempre, llega a formar un alimento continuo que contiene diferentes condimentos y sabores que producen en ella diferentes efectos.
Así que, si durante mi pasión me dieron sogas y cadenas para atarme, el alma me desata y me da la libertad. Ellos me despreciaron, me escupieron y me deshonraron, ella me aprecia, me limpia los salivazos y me honra. 
Ellos me desnudaron y me flagelaron, ella me cura y me viste. Ellos me coronaron de espinas, tratándome como Rey de burla, me amargaron la boca con hiel y me crucificaron; el alma, rumiando todas mis penas, me corona de gloria y me honra como su Rey, me llana la boca de dulzura, dándome el alimento más exquisito, como es el recordarse de mis mismas obras, y me desclava de la cruz y me hace resucitar en su corazón, y cada vez que lo hace le doy como recompensa una nueva vida de gracia; de manera que ella es mi alimento y yo me hago su alimento continuo. Así pues, lo que más me gusta es que el alma rumie continuamente mi pasión. »


Jesús a Luisa Piccarreta

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