Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre. Dice: “Yo soy el Padre Eterno, el Padre de todas las naciones y de toda la gente. Estoy formando ahora Mi ejército de la verdad, Mi Resto Fiel. Este ejército no es como ningún otro. No hay liderazgo ni armas visibles. El arma que Yo elijo para este ejército es la verdad misma. Los miembros de este ejército están esparcidos por cada continente, promoviendo la misma agenda: la victoria de la verdad.”
“Los pequeños grupos de partidarios de este ejército de la verdad se dedican a exponer las mentiras de Satanás y las agendas ocultas que pretenden unir al mundo bajo el anticristo. Cuando regrese Mi Hijo, Su victoria será una victoria de la verdad. Su reino de la verdad será la Nueva Jerusalén.”
“Así que hoy los invito a aceptar de buen grado Mi invitación a luchar por las verdades de la Tradición. Combatan toda negociación de la verdad sin importar quién les creerá o no. No existen fronteras o límites para combatir en esta guerra contra la falsedad. Cada corazón es un campo de batalla. Nadie está exento del ataque.”

Comentarios
Nunca nos desalentaremos:
Más agotadores que cualquier otro trabajo, los cansancios del apostolado,
a veces nos privan de su luz los días serenos y de dulzura los más sabrosos alimentos del alma, convirtiéndolos en amargos.
Ante esta situación, se pregunta el mundano desalentado por Satanás.¿Para que aprovecha esto?. El mundo parece ahogarse, pero el alma clavada con su Dios sobre la cruz no se ahoga. Pierde por unos instantes la luz y se hunde bajo las olas nauseabundas del cansancio espiritual, para después emerger más fresca y hermosa que nunca.
Así de maravilloso e increíble es nuestro Dios que, fuente inagotable de la Verdad infinita, nos colma sin parar de sabiduría divina y de una profunda paz.
Penthos 23-11-2017