JP II, borrado del documento sinodal



En una cena durante la última semana del Sínodo, los obispos polacos en el Sínodo-2018 - Stanisław Gądecki, arzobispo de Poznań, y Grzegorz Ryś, arzobispo de Łódż - se preguntaron en voz alta por qué no había ninguna referencia en el borrador del informe final del Sínodo a la enseñanza o experiencia de Juan Pablo II, que ejerció el ministerio papal de la juventud más exitoso en la historia moderna y autor de la Teología del Cuerpo, la respuesta más desarrollada (y persuasiva) del catolicismo a los reclamos de la revolución sexual. El cardenal Kamimierz Nycz y sus auxiliares me plantearon preguntas similares cuando me reuní con ellos en Varsovia durante una breve visita allí durante el Sínodo. Gracias a una enmienda propuesta por los dos polacos, la Teología del Cuerpo recibió una mención en el Informe Final del Borrador Realmente Final (al igual que el Catecismo de la Iglesia Católica). Sin embargo, las preguntas que plantearon los arzobispos no fueron mal planteadas, y una posible respuesta arroja más luz sobre el futuro inmediato de la Iglesia.

Lo primero que debe notarse sobre este intento (de eludir a JPII) es que está bastante fuera de lugar llevarlo a cabo en documentos de alto nivel de la Iglesia. El Vaticano II hizo abundantes referencias al magisterio de los papas anteriores, especialmente a Pío XII. En su magisterio, Juan Pablo II y Benedicto XVI hicieron referencias similares y extensas al trabajo de sus predecesores. Esto no era simplemente una cuestión de buenos modales; tenía un serio propósito teológico, que era demostrar que, incluso a medida que se desarrolla el pensamiento y la enseñanza de la Iglesia, el pensamiento desarrollado está en continuidad con lo que ha sucedido antes, incluso cuando la experiencia y la reflexión de la Iglesia lo llevan a extraer nuevos significados del tesoro del Depósito de Fe.

Esto ahora parece haberse detenido. Amoris Laetitia, la exhortación apostólica que completó el trabajo de los Sínodos de 2014 y 2015, solo citó la exhortación apostólica de Juan Pablo sobre el matrimonio y la familia, Familiaris Consortio, en una forma de arco (y fuera de contexto para excusar la actividad sexual de los recasados por lo civil)). La encíclica de Juan Pablo sobre la renovación de la teología moral católica, Veritatis Splendor, prácticamente ha desaparecido en el presente pontificado. Ahora llega el Sínodo-2018, que sorprendió a los padres sinodales como un intento deliberado de marginar al papa que reinventó el ministerio católico de jóvenes en sus extensas peregrinaciones y en el fenómeno de la Jornada Mundial de la Juventud (que otros padres del sínodo propusieron eliminar).

Nadie está completamente seguro de lo que está pasando aquí. Pero no está más allá de los límites de lo corrrecto sugerir que, en la Roma de hoy, hay una devaluación de la continuidad junto con un malentendido de lo que es el desarrollo de la doctrina y una fascinación por la autocracia papal. Más que evidente fue lo que ocurrió en los sínodos 2014-5, y un destacado defensor del estilo de gobierno del Papa Francisco incluso ha sugerido que su "discernimiento" es independiente de las Escrituras y la tradición, una especie de ultramontanismo que haría que Henry Edward Manning y Alfredo Ottaviani se ruborizaran. El problema ahora se ha enfocado con mayor claridad, y fue profundamente perturbador para más de unos pocos obispos en el Sínodo-2018


http://catholicherald.co.uk/author/xavier-rynne-ii/

Comentarios

penthos ha dicho que…
Es un gran honor para Juan Pablo II, no ser citado en el documento sinodal:
La enseñanza que sacamos del documento final del Sinodo, es que entre Bergoglio y Juan Pablo II hay un abismo y una profunda discontinuidad. Los lefebvrianos y especialmente el blogero argentino Wanderer tienden a borrar esa discontinuidad, lo que es muy peligroso. Para este Bergoglio es lo mismo que Pablo VI y Juan Pablo II, solo que un poco mas radical. Todo lo que hace Bergoglio estaba ya presente en los anteriores.
Pero a esto replicamos contundentemente que todos los papas anteriores a Bergoglio pudieron cometer muchos errores, pero en lo esencial fueron fieles a Cristo. En cambio con Bergoglio hay un salto cualitativo, que los mismos bergoglianos tratan de difuminar a veces, pero solo en cuestiones accidentales. En lo esencial hay un abismo, el mismo que hay entre la verdadera fe y la herejía, entre la salvacion y la condenación eterna.
Que no se cite Juan Pablo II en documento de arriba, es un honor para él y eso le cualifica para pensar que era un hombre de Dios.
Los lefebvrianos y tradicionalistas, como Mattei, hacen un gran daño, creando una gran confusión, porque no saben teologia y en muchas cuestiones coinciden con los modernistas. Solo desde el tomismo, pensamiento exigido por el Concilio Vaticano II, Pablo VI y Juan Pablo II, se puede adquirir la visión correcta de lo que ocurre en nuestros confusos dias.
El mas confuso de todos los papas y más cercano al modernismo es Benedicto XVI, el primer papa que no sabe teologia, al contrario de lo que muchos creen, como Villasana, que lo considera el mayor teólogo de todos los tiempos, lo que demuestra que Villasana tampoco sabe teologia o que no conoce suficientemente las obras de Benedicto. Sobre este tema expondré un extenso trabajo en su momento.
Una muestra de la falta de sabiduría de Benedicto es que todavía no es capaz de discernir quien es Bergoglio. A pesar de todo ello Benedicto si es un hombre muy piadoso y eso es lo que lo salva de la herejia y le cualifica como un hombre de Dios y verdadero Papa.
Espero que lo escrito arriba sirva para aclarar el camino a muchos en estos momentos de grandisima confusión. Y que Dios bendiga a todos los lectores del blog de Maria.
Penthos 3-11-2018