Por qué Viganò dice la verdad


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Echenique ha dicho que…
Acusación de Viganó al Papa: tertium non datur

Ante las gravísimas acusaciones de Viganó, sin precedentes históricos, de cobertura papal a un depredador sexual como McCarrick durante cinco años, con levantamiento incluso de las sanciones impuestas por Benedicto XVI, Francisco no tiene más que dos opciones: o confirma la veracidad de la gravísima acusación, con el resultado de renuncia inmediata al ministerio petrino, o niega rotundamente la acusación, con el resultado de destitución inmediata de Viganó de todos sus cargos y la consiguiente reducción al estado laical.

Tertium non datur. No existe una tercera opción.

Pensar que la gravísima acusación va a caer en el olvido es no conocer muy bien a los fieles católicos, que somos en general papistas pero no papólatras, que es un pecado de idolatría, especialmente en la hora de los laicos.

Dejar que el tema se pudra es añadir más podredumbre a toda la porquería que va aflorando y que habrá que barrer cuanto antes, antes que el olor sea insoportable y los fieles huyan despavoridos.

Viganó está dispuesto a prestar juramento decisorio ante la autoridad que se lo pida, con lo que se juega la salvación eterna de su alma si resultara ser un perjuro en materia gravísima.

No decir ni sí ni no es decir que sí porque, cuando existe la obligación moral de hablar, quien calla otorga.

El silencio resulta necesariamente positivo.

Pensar que los mass media le van a sacar las castañas del fuego, como dejó entrever en el avión de vuelta de Dublín, es ignorar que, afortunadamente, hay también prestigiosos medios que, por encima de su ideología, anteponen la Verdad.