Bergoglio sustituye a Cristo y a Dios por la globalización

María Ferraz

Que nadie pierda el tiempo viendo al pseudo papa haciendo de político globalista vendido a la masónica ONU 

Como va siendo habitual en 10 minutos el "vicario" de Cristo no sólo no se digna a nombrar a Aquel que supuestamente representa sino que en su paripé se olvida hasta del nombre de Dios, y bueno, de la Iglesia. A lo sumo y ya al final invoca las "bendiciones divinas" y "le pido al Señor", ambigüedades en las que cabe desde Buda hasta Alá pasando por la Pachamama

Habla de los problemas globales que necesitan de la intervención de la justicia internacional, o sea hace apología de una única autoridad (que debe ser ostentada por el Nuevo Orden Global para obligar a todos a cumplir las normas de la élite, que ya sabemos que girarán preferentemente en torno al calentamiento del planeta, para hacernos la vida imposible y sacarnos los cuartos).

Las metas que propone son, entre otras:

Derechos del inmigrante
Hospitalidad
Acceso a la educación, sanidad
Desarrollo integral
Solucionar la crisis migratoria


y otros conceptos buenistas con los que los políticos hipócritas se llenan la boca. 

Ah, pero esperen, me olvidaba de citar el característico grito con el que a Bergoglio le gusta aderezar sus discursos más políticamente correctos asimilándolos a las arengas comunistas:
Esta vez no la Madre Tierra la que grita, se ve que con el susto del baño de agua fría en el Tíber está más tranquilita y se la han quitado las ganas de armar jaleo, sino los hermanos que quieren liberarse del yugo de la violencia, la injusticia y la pobreza y bla, bla, bla ése es el grito que le preocupa en Tailandia, cuando cambie de país, veremos.


Comentarios

Cristina V. ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD:


Jueves 5 de diciembre de 2013


El mundo presenciará las profecías de La Salette mientras que los enemigos de Dios, como lobos vestidos en piel de oveja, se alzarán con orgullo dentro de la Iglesia de mi Hijo en la tierra y empezarán a declarar las herejías de las que Yo advertí al mundo. Ese tiempo ha llegado.



Tal como fue predicho, las tinieblas han descendido ya sobre la Iglesia, y este plan para devorar las almas de los fieles continuará hasta que el Cuerpo de mi Hijo sea profanado de acuerdo con el plan del Anticristo. Lo que mucha gente no sabe es que los enemigos de Dios, guiados por el Anticristo –que aún no se ha dado a conocer- creen en Dios. No sólo creen en Dios sino que, porque detestan todo lo que tenga que ver con Dios, conspirarán contra Sus Planes para preparar al mundo para la Segunda Venida de Mi Hijo, Jesucristo.



Por cada Palabra que Mi Hijo proclame, por medio de estos Mensajes, ellos le contradecirán imitando lo que Él dice. Si Mi Hijo dice, preparaos ahora por medio de los Sacramentos y la oración, ellos, sus enemigos, harán afirmaciones similares, pero serán diferentes. El llamamiento para ayudar a la humanidad –a los pobres, a los perseguidos-, será su principal foco de atención, no la proclamación de la Palabra. Ellos no os urgirán a rezar por vuestras almas ni por la salvación de las demás almas. No, en lugar de eso, se os pedirá que ayudéis a esas almas desde una perspectiva humanitaria.



Cuando dejéis de oír la llamada a salvar vuestras almas, por parte de quienes afirman representar a la Iglesia de mi Hijo, sabréis en vuestros corazones que algo está terriblemente mal.



Mi Hijo murió para salvar vuestras almas, no para libraros de los males de este mundo, los cuales siempre existirán hasta que mi Hijo reclame Su Trono Legítimo, prometido a Él por Dios el Altísimo. No debéis olvidar nunca la Palabra de Dios. Ahora todo cuanto importa es rogar por la salvación de todas las almas - independientemente de que sean reyes o mendigos.



Vuestra amada Madre

Madre de la Salvación



Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a05-dic-2013-madre-de-la-salvacion-mi-hijo-murio-para-salvar-vuestras-almas-no-para-libraros-de-los-males-de-este-mundo/
Luigi ha dicho que…
Evangelii gaudium’: seis años de alegría y de Evangelio
Este fue un texto que nos abría las ventanas al aire fresco del Espíritu, ayudándonos a descubrir la inmensa alegría de evangelizar que se nos invitaba a vivir a toda la Iglesia. Fue un espaldarazo a quienes llevábamos tiempo empeñados en hacer de la Iglesia casa de familia, hospital de campaña, lugar de los pobres y para los pobres, desde la humildad de ir construyendo procesos vitales en el acompañamiento a los hombres y mujeres, nuestras hermanas y hermanos, que habitan esta tierra, pese al riesgo de las heridas. Fue volver a poner en valor –como se suele decir– todo lo que el Espíritu nos alumbró como grandes intuiciones del Concilio Vaticano II. Fue el reconocimiento de que la presencia encarnada de los movimientos especializados de Acción Católica en las periferias del mundo y su manera de estar en él como Iglesia sigue teniendo aún más sentido y un valor evangélico.
Trajo una alegría misionera, una esperanza, que todavía sigue insuflando vientos de horizonte a la acción misionera de la Iglesia, consciente de la necesidad de su conversión continua para mejor poder descubrir y señalar la presencia del Resucitado en medio del mundo.
En definitiva, recordaba a toda la Iglesia lo que somos, y para quienes somos. Recordaba nuestra esencia y nuestra razón de ser.