El Castigo está cerca (Malachi Martin)


Comentarios

Cristina V. ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD:


Miércoles 28 de diciembre de 2011

Hija Mía, ahora tienes un deber de informar a Mis hijos de todo el mundo de la urgente necesidad de buscar la redención.

Por Mi gran Misericordia, ahora envío a Mi Hijo para ofrecer a la Humanidad, una última oportunidad de volver a Mí, su Padre Celestial.

Puedo revelar que la gran misericordia que se mostrará a todos Mis hijos, sólo se llevará a cabo una vez.

Todos, Mis hijos, deben aceptar esta última oportunidad de salvación o aceptar que un castigo terrible caerá sobre el mundo.

Cada una de las almas en la Tierra, muy pronto presenciarán las señales de la iluminación de la conciencia (el Aviso).

Cada una de ellas se pondrá de rodillas de vergüenza cuando vean, probablemente por primera vez, cuán dolorosos aparecen sus pecados ante Mis ojos.

Aquellos con un corazón bondadoso y humilde, aceptarán esta Gran Misericordia, con gratitud y alivio.

Otros encontrarán esto como una prueba muy difícil y muchos rechazarán Mi mano amorosa y Mi amistad.

Reza por estas almas urgentemente, hija Mía, porque sin oraciones, no se les podrá dar una segunda oportunidad.

El mundo finalmente aceptará el poder de su Padre Celestial, cuando el milagro en los cielos sea presenciado por todos, en todas partes.

El nacimiento del nuevo mundo está casi sobre ustedes. Aférrense a Mi misericordia ahora, mientras puedan. No lo dejen para el último minuto.

Uníos como uno solo Conmigo, para abrazar la Nueva Era de Paz que le espera a todas las almas gentiles que me aman.

Mi Misericordia es tan grande, sin embargo, que la oración que Mi Hijo ha dado al mundo a través de ti, hija Mía, para la inmunidad de estas almas (ver el extracto de la Cruzada de Oración número 13) será tan poderosa que las almas que todavía estén en tinieblas, puedan ser salvadas.

“Oh Padre Celestial, a través del amor de Tu amado Hijo Jesucristo, cuya Pasión en la Cruz, nos salvó del pecado, por favor salva a todos aquellos que todavía rechazan Su mano de Misericordia. Inunda sus almas, querido Padre, con Tu prenda de Amor. Te suplico Padre Celestial, que escuches Mi oración y salves estas almas de condenación eterna. A través de Tu Misericordia, permíteles ser los primeros en entrar a la Nueva Era de Paz en la Tierra. Amén.”

Recordad hijos, el poder que tiene la oración y cómo puede ésta mitigar el castigo.

Rezad, rezad, rezad para que el mundo pueda y sea salvado y que la Gran Tribulación pueda ser evitada.

Vuestro Padre Celestial

Dios Altísimo



Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a28-dic-2011-dios-padre-aceptad-esta-ultima-oportunidad-o-enfrentad-un-terrible-castigo/
Anónimo ha dicho que…
En el pecado están el demonio y el Cordero. Antes de Cristo, sólo el demonio, es decir la muerte eterna. Pero – obviamente - Cristo no está para ayudar al demonio, sino para hacer lo contrario, para destruir las obras del demonio. Y eso lo hace en su terreno, recibiendo sobre sí, el justo pago del pecado que es el castigo por las patéticas consecuencias, a las que nos hemos acostumbrado. En el pecado es donde fuimos arrebatados de Dios, y pagando por lo nuestro Jesús nos arrebata del demonio para devolvernos a la gracias de Dios, al plan original, a Su voluntad. Entonces el que sufre como Cristo por causa del pecado de otros, como Él, redime al mundo, soportando el peso de la cruz, por los otros. La cruz es una bendición no una maldición. Sufrir por otros es lo que nos santifica, y esta es la lógica que odia el mundo. Es la locura de Dios, la irracionalidad que se expone así ante nuestro falso sentido de justicia, el que no nos permite entender porque he de sufrir yo por la falta de otro. Si entendiéramos las cosas, con la lógica de Dios, veríamos a Cristo, no repartiendo una ley, sino cumpliéndola, la ley de redimir al mundo pagando la falta del otro, por amor al otro. De donde salen las primicias de Dios, sino del rescate de Cristo. Por eso no hay santo sino sólo uno. Y por Él, y por medio de su cruz - que debemos amar al extremo de hacerla nuestra - somos santificados. No tenemos derechos, porque sin Jesús seriamos presa de la concupiscencia del pecado, como lo fueron nuestros ancestros hasta Adán, y por ese pecado nuestra justa paga es la muerte segunda. Y si la simiente de Abraham tiene fe, es porque él es padre de la fe, y por ella Dios hizo el primer pacto con el hombre. Pero el primer pacto, fue y es para el segundo, porque el Señor lo dejo claro cuando dijo: antes de Abraham yo soy. No nos engañemos, no estamos en pie gracias a Abraham, sino es que por medio de la misma fe que Dios le dio a él para dar grande testimonio, recibimos a Cristo, su cruz, y la nuestra, la que por su amor sobrellevamos con valor y alegría.