El hogar de Nazareth, modelo de los hogares cristianos

Ante el Cielo, aquella casa de Nazareth resplandecía de luz, porque allí se encontraba la Luz del mundo. A la vez, fue un hogar que sobresalía por su limpieza, por el buen gusto dentro de su pobreza, por el cuidado de las cosas... Nuestra Señora preparó la comida muchas veces, remendó la ropa y procuró que aquel hogar estuviera siempre acogedor. ¡Con qué amor serviría Santa María a Jesús y a José! ¡Cómo estaría pendiente de esos momentos del mediodía cuando hacían un parón en el trabajo, o al atardecer cuando daban por concluida su tarea! 
En el calor de intimidad de aquel hogar fue creciendo el Hijo de Dios, hasta que llegó el tiempo prefijado desde la eternidad para iniciar su predicación por ciudades y aldeas. Siempre tendría presentes aquellas paredes y aquel lugar pobre, pero ordenado y limpio, humanamente agradable. Cuando, en su ministerio público, Jesús volvió a Nazareth recordaría momentos inolvidables junto a su Madre y a San José. Entre las cosas que Santa María guardaba en su corazón estarían sin duda tantos pequeños sucesos corrientes de su Hijo, que fueron la alegría de su alma. «No olvidemos que la casi totalidad de los días que Nuestra Señora pasó en la tierra transcurrieron de una manera muy parecida a las jornadas de otros millones de mujeres, ocupadas en cuidar de su familia, en educar a sus hijos, en sacar adelante las tareas del hogar. María santifica lo más menudo, lo que muchos consideran erróneamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada día, los detalles de atención hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad. ¡Bendita normalidad, que puede estar llena de tanto amor de Dios!».
Dios quiere que sus hijos nazcan, vivan y se formen en un hogar, que ha de ser imitación del de Nazareth. Aunque la mujer está llamada a desempeñar funciones capitales en otros trabajos en bien de la sociedad, la dedicación al cuidado de su hogar ocupará un lugar central en su vida, pues es allí donde principalmente, a través de múltiples detalles, ejerce esa maternidad sobre los suyos, el encargo más excelente que ha recibido del Señor. Y marido y mujer no deben olvidar «que el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo de todos los días, en el que colabora la familia entera; en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad; en el aprovechamiento también de todos los adelantos que nos proporciona la civilización, para hacer la casa agradable, la vida más sencilla, la formación más eficaz».
En la Sagrada Familia tenemos el modelo que hemos de mirar muchas veces. «Nazareth es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible, a imitar esta vida». ¡Cuántas veces en nuestra oración mental hemos entrado en aquella casa modesta de Nazareth y hemos contemplado a Jesús, a María y a José mientras trabajan, y en los muchos detalles que tendrían entre sí, en la convivencia diaria!
Examinemos hoy junto a la Sagrada Familia si nuestros hogares son un reflejo de aquel de Nazareth: si procuramos que Jesús ocupe el centro de los pensamientos y del amor de todos, si mantenemos despierto el espíritu de servicio, si nos desvivimos por hacer la vida amable a los demás; o si, por el contrario, se dan riñas frecuentes, si nos preocupamos excesivamente de lo nuestro, si por presiones del ambiente dejamos esas costumbres cristianas que tanto ayudan a tener presente a Dios: la bendición de la mesa, el rezo de alguna oración en común, el asistir juntos a la Misa del domingo o de alguna fiesta principal...





Comentarios

Cristina V. ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD:

Honrad la importancia de la familia


Domingo 25 de diciembre de 2011

Hoy, hija Mía, es la celebración de Mi nacimiento. También es un día especial para las familias.

Recordad que la Sagrada Familia nació también en este día. Esta Sagrada Familia tiene un fundamento sobre la gente de todo el mundo actual.

Así como todas las almas sobre la Tierra son parte de la familia de Mi Padre Eterno, así también, la gente en todas partes, deberían honrar la importancia de la familia.

Es solo a través de la familia, que nace el verdadero amor. Es importante entender esto, mientras muchas familias en el mundo, sufren su ruptura, enojo y separación.

Si no hubiera familias sobre la Tierra, no podría haber vida. La familia representa todo lo que Mi Eterno Padre desea, para sus hijos sobre la Tierra.

Cuando las familias están juntas, crean un amor profundo, solo conocido en los Cielos. Dañad a la familia y dañaréis el amor puro que existe entre cada alma, que es parte de esa familia.

A Satanás le apasiona dividir a las familias. ¿Por qué? Porque él conoce que el centro del amor, esencial para el crecimiento espiritual de la Humanidad, morirá cuando la familia sea dividida.

Por favor, rezad hijos, por la unidad en las familias. Rezad para que las familias recen juntas. Rezad para que Satanás no entre en vuestro hogar.

Nunca olvidéis que vosotros sois parte de la familia de Mi Padre y debéis emular esta unidad en la Tierra siempre que sea posible. No es siempre el caso que conozco, pero luchad siempre por la unidad familiar, para retener el amor de unos a otros.

Si no tenéis una familia en la Tierra, entonces recordad que sois parte de la familia que Mi Padre creó. Luchad por unirse a la familia de Mi Padre, en la Nueva Era de Paz.

Rezad por las gracias necesarias para que encontréis vuestro legítimo hogar en este Nuevo Paraíso, al que seréis invitados a entrar, en Mi Segunda Venida.

Vuestro amado Jesús

Salvador de la Humanidad



Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a25-dic-2011-honrad-la-importancia-de-la-familia/