Jacinta, la gripe española y el coronavirus

 


El centenario de la muerte de Jacinta coincide con un momento en que la misa se suspende en grandes partes de Italia, el país donde se encuentra el Vaticano. 
Italia se encuentra entre los países más infectados por el coronavirus. 

La Cuaresma comienza con la cuarentena de muchos. 

Nunca antes como ahora, la Iglesia sigue hablando sobre los signos de los tiempos, y nunca antes fue tan reacia a verlos y escucharlos.


Extraña coincidencia: Coronavirus y Fátima 

Cristina Siccardi señaló en Correspondenza Romana una extraña coincidencia. Mientras el mundo lucha contra el coronavirus, el 20 de febrero se celebró el centenario de la muerte de Santa Jacinta Marto, una de las videntes de Fátima. Murió a la edad de diez años a causa de la gripe española, el coronavirus de su tiempo. Su hermano Francisco había muerto diez meses antes, también a la edad de diez años. 

Una pandemia 

Entre 1918 y 1920, el virus de la gripe española infectó a unos 500 millones de personas, incluidos algunos habitantes de islas remotas del Océano Pacífico y el Océano Ártico, causando la muerte de 50 a 100 millones de personas, entre el tres y el cinco por ciento de la población mundial en ese momento. Causó más víctimas que la Peste Negra del siglo XIV. 

Antes de morir Jacinta pasó casi siete meses en el hospital. 

Palabras dramáticas 

Hablando de las personas que están lejos de Dios, la niña de diez años Jacinta exclamó: "Si supieran que los actos de esta vida terrenal tienen un valor eterno". Dijo que este es el gran problema del hombre moderno, "Ya no sabe lo que está haciendo en este mundo, y por lo tanto busca con ahínco el significado de las cosas, sin encontrarlo nunca". Jacinta murió completamente sola en un hospital de Lisboa.

Comentarios

Cristina V. ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD:

Por favor aceptad este nuevo Don de Sanación que ahora os ofrezco

Martes 15 de Enero, 2013



Mi muy querida y amada hija, mientras esta Misión continúa creciendo y expandiéndose alrededor del mundo, vendrá con nuevos milagros, los cuales, en Mi Amor y Compasión, serán dados a los que sufren terriblemente. Cuando vine la primera vez, Mi Misericordia fue extendida a las almas que necesitaron Mi Ayuda.

Habrá quienes serán infiltrados por la falta de Fe y que serán afligidos por un terrible sufrimiento físico. A los que vengan a Mí, les aliviaré su sufrimiento. Yo haré esto para encender la Fe de sus almas, pero será únicamente por el Poder del Espíritu Santo, que ellos podrán ser sanados.

Traedme vuestros sufrimientos. Traedme vuestras preocupaciones. Traedme vuestro dolor. Venid a Mí, a través de vuestras oraciones, y Yo escucharé. Deseo llevaros a todos vosotros en Mis Sagrados Brazos y protegeros.

Por favor aceptad este nuevo Don de Sanación que ahora os ofrezco. Es en la forma de Cruzada de Oración y os curará en mente, cuerpo y alma.

Por esta oración, Yo lego el precioso Don de Sanación. Rezándolo, sabréis que este pedido de ayuda será hecho bajar sobre vosotros, y sobre aquéllos que incluyáis en esta oración, gran regalo del Cielo. Como tal, éste viene con una protección especial para la renovación de aquellos extraviados, que están inseguros de su fe, y que sienten una sensación de cansancio. Pueden estar sufriendo por las dudas. Pueden estar sufriendo por enfermedades físicas, que están destruyendo su habilidad para permitirme traerles paz, amor y consuelo.

Para recibir esta bendición de sanación, por favor rezad esta Cruzada de Oración:

Cruzada de Oración (94) Para curar la mente, el cuerpo y el alma

Oh Querido Jesús, me postro ante Ti, cansado, enfermo, con dolor y con anhelo de escuchar Tu Voz.

Déjame ser tocado por Tu Divina Presencia, para que sea inundado por Tu Divina Luz a través de mi mente, cuerpo y alma.

Confío en Tu Misericordia.

Entrego mi dolor y sufrimiento completamente ante Ti y te pido que me des la gracia para confiar en Ti, para que Tú puedas curarme de este dolor y oscuridad, y así yo pueda llegar a estar sano de nuevo, para poder seguir el Camino de la Verdad y permitirte que me conduzcas hacia la vida en el Nuevo Paraíso.

Amén.

Es vuestra Fe lo que os debe importar más, en primer lugar. Luego, por la gracia de Mi Misericordia, Yo responderé a vuestro pedido de sanación, de acuerdo a Mi Santa Voluntad.

Vuestro amado Jesús