Marxistas y separatistas apoyados por los obispos españoles
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Templario ha dicho que…
Estos infiltrados bergoglianos son como Judas, el que traicionó a Jesucristo, su fin será el mismo, el infierno eterno. "Más le valdría no haber nacido". Lo que no saben ellos es que estos mismos que ahora besuquean con tanto cariño se volverán contra ellos como escorpiones. Porque la ideología marxista nació en el infierno, con un odio a Dios y a todo lo que le representa desmedido. Cuando tengan la soga al cuello entenderán que lo que tenían que haber hecho y que no hicieron, fue predicar el evangelio sin añadir ni quitar nada para la salvación de las almas. Porque esa es la única misión que les encargó Jesucristo. S. Mateo 5,13-16: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.» Non Nobis.
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Lo que no saben ellos es que estos mismos que ahora besuquean con tanto cariño se volverán contra ellos como escorpiones. Porque la ideología marxista nació en el infierno, con un odio a Dios y a todo lo que le representa desmedido. Cuando tengan la soga al cuello entenderán que lo que tenían que haber hecho y que no hicieron, fue predicar el evangelio sin añadir ni quitar nada para la salvación de las almas. Porque esa es la única misión que les encargó Jesucristo.
S. Mateo 5,13-16:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
Non Nobis.