Soy Michael Voris, terminando nuestra cobertura de la convención de la CPAC del 2020, donde miles de personas se fueron vigorizadas y decididas a prevenir una toma de posesión socialista de los Estados Unidos.
Church Militant va a seguir machacando la idea de que un caso paralelo está ocurriendo en la Iglesia con el clero socialista/marxista empeñado en deshacer la Iglesia. En ambas áreas - Iglesia y Estado - es el hombre insignificante el que se está levantando en rebelión contra la tiranía.
Y es tiránico cuando los obispos persiguen a los buenos sacerdotes. Es una tiranía cuando te quitan tus donaciones caritativas y no te dicen cómo se gastan. Es una tiranía espiritual cuando las verdades de la vida eterna son sustituidas por una propaganda de justicia social y de conflictos, con el fin de establecer una utopía terrenal hecha por el hombre en lugar del Reino Celestial.
Esa utopía hecha por el hombre es del diablo porque se construiría sobre los huesos aplastados de la Iglesia, una actividad maligna en la que participan varios obispos, ya sea a través de su actividad directa o de su silenciosa complicidad y demostrada falta de masculinidad.
Aquí en la CPAC, hay una larga fila conocida como "Media Row". Todo tipo de medios de comunicación montan pequeñas cabinas y realizan entrevistas y generalmente difunden el mensaje más políticamente conservador a, colectivamente, millones de consumidores - americanos patriotas.
Pero lo que es notable aquí - lo que es importante entender - es que ninguno de los llamados grandes medios de comunicación están aquí. Casi todos los puestos están ocupados por medios sociales o medios de comunicación en línea. Algunos tienen más tracción que otros, es cierto, pero su poder descansa en su voz colectiva. Se trata de mil pequeñas voces que se combinan en una voz gigante, negándose a retroceder y a ser aplastadas por la cultura socialista.
Tomando prestado del léxico teológico, se trata de un esfuerzo ecuménico y políticamente conservador - católicos, protestantes, judíos - que, si bien teológicamente están de acuerdo en que la familia tradicional está siendo destruida y necesita ser defendida, y más que defenderla, debe ser promovida y restaurada a un lugar de prominencia en la cultura.
El socialismo consiste en subordinar la familia al Estado y, en realidad, los marxistas en el gobierno ya han avanzado mucho en el campo. Las políticas socialistas que han destripado a la familia en la comunidad negra deben ser cuestionadas. Las políticas socialistas que tienen como objetivo eliminar cualquier noción de responsabilidad individual deben ser expuestas por lo que son.
El objetivo del socialismo es concentrar el poder del estado en manos de unos pocos que ejercen ese poder para controlar la nación. Pero en el proceso de eso, la dignidad humana - la verdad de que somos creados a imagen y semejanza de Dios - es destruida. El Estado se erige como Dios y, por consiguiente, ningún católico puede apoyar este sistema malvado, por lo que la Iglesia lo condenó directamente desde que levantó su cabeza diabólica por primera vez en el siglo XIX.
Esto es lo que todas estas pequeñas voces están subrayando, golpeando implacablemente con este mensaje.
Es casi imposible en un ambiente socialista que exista una cultura religiosa - basada en las verdades de la ley natural y divina - y mucho menos que florezca. Y ese es el punto: El socialismo odia lo divino. Quiere sentarse en el trono de Dios, así que los que adoran a Dios deben ser eliminados. Para eso fue creado el Gulag - el Gulag con el que los partidarios de Bernie Sanders (candidato demócrata) no tienen ningún problema y que en realidad alaban y promueven.
América no tiene garantizada la supervivencia, y estamos a una elección de dejar de existir. El mal nunca cede. Ha ganado el control de todas las instituciones importantes de la cultura, además de establecer una profunda cuña en la propia Iglesia.
Sin el uso de esas instituciones, a las que se les niega una presencia sustancial en los pasillos del poder, los conservadores políticos y los católicos ortodoxos se ven reducidos, por así decirlo, a librar esta guerra con mil pequeñas voces en mil pequeños campos de batalla diferentes.
Que así sea. No es el guión que ninguno de nosotros habría escrito, pero es nuestra suerte, y más que eso, nuestro privilegio - nuestra bendición - de estar de pie y luchar hasta el final. Si somos vencidos, moriremos luchando por la verdad, por Cristo y su Iglesia y, a diferencia de los socialistas de la cultura y la Iglesia, sabemos que esta vida no es el final. Así que dejemos que mil pequeñas voces clamen - luchen por el cambio - para repeler las fuerzas del mal.
Estos son en efecto días extraños en los que nos encontramos unidos católicos, y conservadores políticos en general.
Nuestra causa es clara, nuestra misión está ante nosotros.
La batalla política no es realmente nada más que la manifestación temporal de la guerra espiritual sobrenatural, y como católicos, cada arma que tenemos a nuestra disposición debe ser usada- oración, ayuno y acción. Por el momento, esa acción tiene lugar con mil pequeñas voces, pero mil hormigas tienen el poder colectivo de derribar al elefante.
Y así es como debe ser, porque la victoria final pertenece al Dios Altísimo. Como dice el salmista, "porque eres Tú quien ha logrado todo lo que nosotros hemos hecho".
Comentarios
1 enero 2015
.. Mi Iglesia es Mi Cuerpo. Todos los que creen en Mí, son parte de Mi Cuerpo. Los que son parte de Mí seguirán Mis Enseñanzas. Los que dicen que guían a Mis seguidores deben cumplir con la Palabra de Dios. Su labor es defender la Verdad - no desviarse de Ella.
Si ustedes están siendo apartados de Mí, y si Mi Palabra está siendo rechazada por el mundo, entonces el deber de Mis siervos consagrados es recordar al mundo lo que está bien y lo que está mal. Cuando se retiran ellos mismos de los asuntos que se refieren al alma a cambio de asuntos que equivalen al socialismo, sepan que esto es un engaño sutil y astuto. Esto también traiciona toda confianza en Mí.
Su Jesús
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