El grafenado cerebral por la vacuna es irreversible



Como sabéis, la “vacunación” contra el SARS-CoV-2 consiste en una inyección de óxido de grafeno en forma de microescamas y de nanotubos. Estas nanopartículas navegan hacia el cerebro por atracción electromagnética, atraviesan la barrera hematoencefálica con suma facilidad y se insertan entre las sinapsis de neuronas contiguas, impidiendo su normal función o facilitándola a modo de un transistor. 

Mientras navegan por el sistema arterial, las nanopartículas pueden ser interceptadas por las defensas del organismo. La defensa óptima, el glutation, las envuelve, las reduce químicamente y las evacúa por el sistema linfático. La segunda, a la desesperada por falta de glutation, el organismo las envuelve con células sanguíneas que son incapaces de reducirlas, provocando trombos. La trombopenia provoca disfunciones coronarias, orgánicas y cerebrales, infartos, embolismos pulmonares e ictus trombóticos. 

Todo lo anterior ha sido demostrado mediante análisis microscópicos de sangre de inoculados. Lo que han visto los biólogos es espeluznante: una especie de “seres” filamentosos que se mueven (nanopartículas magnéticas que se alinean y siguen unidas un rumbo hacia los campos electromagnéticos del cuerpo del infeliz inoculado. 

Y aquí viene la mala noticia: una vez insertadas las nanoescamas entre las sinapsis cerebrales del córtex, ya no pueden ser evacuadas por el organismo. El efecto que causen será permanente, irreversible. 

Una persona “intervenida cerebralmente” mediante óxido de grafeno es ya un esclavo mutante a merced de las redes de telecomunicaciones por microondas terrestres o satelitales (como la Neuralink de Elon Musk), capaces de mapear cerebros y de dirigir pensamientos. Será víctima de todas las funcionalidades que se inventen en el futuro para el óxido de grafeno. 

Los inoculados con éxito dejan de tener problemas de salud debidos al exceso de óxido de grafeno en sus organismos al cabo de poco tiempo, el cuerpo se limpia poco a poco. Pero el grafeno inter sináptico es ya definitivamente parte de sus cerebros. Mediante una radiación de microondas levísima a la frecuencia adecuada, 33 GHz, por ejemplo, el pensamiento se entorpece. El bloqueo cerebral es evidente. Detener a una masa de vacunados será tan sencillo como pulsar un mando de videojuego o desconectar un robot de factoría industrial. 

Otras frecuencias liberan sustancias que funcionalizan al grafeno. Desconocidas para nosotros, pero algunas seguramente dopantes. La felicidad, el optimismo para trabajar, la fuerza controlada por el Norvus Ordo Seclorum al servicio del Mal. Hordas de androides infértiles, obedientes y entusiastas hooligans del NOS. Un ejército de lunáticos que puede exterminarnos sin vacilar a una orden del Sanedrín de las élites globales. 

Los inoculados tienen, pues, dos caminos por delante: morir enfermos, si no superan la fase inicial trombótica, o robotizarse para siempre. No hacen falta nuevas dosis de óxido de grafeno, aunque, de ser necesarias, los androides se las pincharían sin pestañear a una orden de sus amos. 

El escenario no puede ser más espeluznante. ¿Qué podemos hacer, aparte de conseguir que los vacunados sean el menor numero posible? NADA, excepto ir a por el cerebro del monstruo. 

Ulises nos muestra el camino. Cegar el ojo del cíclope. Vedlo en el billete de One Dollar. Esa pirámide con un ojo que todo lo ve tiene que ser el objetivo a batir por instinto de pura supervivencia. El Ojo del Cíclope no es indestructible. Son personas. Personas no grafenadas, por supuesto. El Ojo del Cíclope puede quedarse ciego si los nuevos odiseos destruyen sus redes. Es fácil. Demasiado fácil para las redes terrestres 5, 4, 3G. Por eso la red Neuralink es satelital. Para ser inalcanzable a la Resistencia. ¿Inalcanzable he dicho? No, en realidad no lo es. Se maneja desde tierra. No digo más porque no sé qué más decir. 


Poneos en marcha y rezad los que podáis hacerlo. 


Félix Udivarri https://acratasnet.wordpress.com/2021/09/08/el-grafenado-cerebral-es-irreversible/

Comentarios

anonimo 1 ha dicho que…
mucha ciencia ficción