El triunfo aparente de la Bestia sobre el Cordero






Ven (...)

Atiende a lo que te digo porque vendrán tiempos en los que querrás tener Mi Palabra para sostenerte en la aflicción. Hoy sí se cumple un nuevo aniversario del triunfo aparente de la Bestia sobre el Cordero, Aquel Cordero Inmaculado que Me representa como El que se ha dado a la humanidad en totalidad como rescate y se ha propuesto darle todas las ayudas necesarias para que recorra, si quiere, su camino al Cielo.

Pero he aquí que la Bestia junto a su aliado terreno, -un hombre vendido a Satanás que no quiere sino progresar en el poder e influencia en el mundo de las almas y en el poderío mundial-, se ha servido de éste para lograr sus propósitos, esto es, darle a la humanidad por Mí redimida un sucedáneo que no salva sino que entontece las mentes y los corazones de manera que muchos que creen seguirle están convencidos de que siguen al verdadero vicario de Jesucristo. Oh gran engaño y decepción para los que fingiendo escándalo se dan a atacar a los verdaderos seguidores míos que han comprendido bien lo que se trama desde el Vaticano en orden a engañar y perder lo que Yo con tanto sacrificio he plantado con la ayuda de mis santos y mártires y solo, solo con el fin de libraros de la muerte eterna.

Son tiempos difíciles en el sentido de que muchos no logran ver la verdadera empresa que el Anticristo está levantando para conquistar los corazones que a Dios pertenecen.
Yo sí que me he procurado profetas y Mi misma Madre os ha advertido cientos, sino miles de veces en los numerosos lugares en los que se ha aparecido para alertaros del engaño que hoy ya se ha instalado en la sede de Pedro.

Inútil parece querer convencer a los que viven entontecidos siguiendo al poder de la Bestia creyendo que ésta a través de su vicario constituyen la nueva iglesia más abierta de la que pronto Me expulsarán.

Atiende bien y sabe que no todos los que me llaman `Señor, Señor´ lograrán estar Conmigo en el Paraíso, sino aquellos que enfrentando burlas y sarcasmos han logrado penetrar en la nebulosa maligna que se extiende desde san Pedro.

(...)
Ámame,

tu Jesús

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