Los prelados católicos esconden sus cruces



Una de las características de los obispos y cardenales postconciliares es la de ocultar sus cruces pectorales cuando llevan sus trajes de estilo laico. Hemos visto esta práctica durante décadas.

No importa la razón práctica que den. Es una costumbre que surgió del respeto humano para no afirmar su fe en el Cristo Crucificado o para no ofender la sensibilidad religiosa de los judíos, musulmanes o paganos.

Estamos presentando aquí a los Prelados americanos en varias reuniones y discursos públicos que están siguiendo esta práctica, pero se ha extendido a toda la Iglesia Conciliar.

En la última fila, vemos el Card. Jorge Bergoglio de Buenos Aires y el Card. Claudio Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero, participando en el encuentro de Obispos latinoamericanos celebrado en Aparecida en 2007. Hummes escondió su Cruz; Bergoglio olvidó la suya





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Comentarios

Cristina V. ha dicho que…
Mensaje del LIBRO DE LA VERDAD del 21 noviembre 2010:


Nunca se avergüencen de las cruces que usan

Nunca se sientan insultados cuando los no creyentes ríen y se burlan de ustedes cuando rezan. Nunca se avergüencen de las cruces que usan para su protección. No escondan estos símbolos del amor que tienen por Mí, su Divino Salvador, por Mi Padre Eterno o por el Espíritu Santo. Al usar orgullosamente estas insignias de santo honor, guiarán a otros hacia Mí. A pesar del desprecio exterior que puedan experimentar de esta gente, ellos interiormente los envidian por su fe. Muchos de estos observadores sienten un vacío hueco por dentro, debido a su falta de fe. La oración, hijos Míos, puede ayudarme a recobrar sus almas. Digan esta oración por ellos:



“Mi querido Señor, yo te extiendo mis brazos para pedirte que acojas a mi amado hermano/a en Tus amorosos brazos. Bendícelos con tu Sagrada Sangre y concédeles la gracia necesarias para permitirles recibir el espíritu de Tu amor para guiarlos a la salvación eterna.”



Cuando ustedes, Mis creyentes, sean desafiados abiertamente por otros acerca de su fe, primero digan esto.

“Soy un seguidor de Cristo, Quien sufrió la muerte a manos de no creyentes. Debido a eso, como seguidor de Cristo, sufriré siempre a causa de mi amor por Él, la humillación de otros. Esta es la cruz que llevo y estoy orgulloso de este hecho. Él, mi Salvador, murió no solo por mis pecados sino también por los de ustedes.”



Cuando ellos se jacten orgullosamente de ser agnósticos o ateos díganles esto. Pregúntenles ¿se sentirán diferentes cuando su vida en esta tierra se acerque a su fin? Entonces denles este consejo. En su lecho de muerte recuerden esta oración de la Divina Misericordia, incluso si todavía están inseguros. Abran ustedes sus corazones y pidan a Mi Padre Eterno que a ellos los perdone. Recuerden Mi promesa. Como juez, al igual que como su Salvador, Yo perdonaré - hasta el último aliento de cada uno de Mis hijos en esta tierra. Díganles que recen mucho, para que puedan abrir sus corazones por esta vez.

La oración conduce a todos Mis hijos más cerca a Mi Reino en la tierra cuando el Cielo y la Tierra se fundirán como uno. El poder de la oración solo será entendido verdaderamente cuando Mis hijos abran sus corazones y llamen. Pidan, y si es la voluntad de Dios, sus plegarias serán contestadas.





Leer más: http://m.elgranaviso-mensajes.com/news/a21-nov-2010/
Anónimo ha dicho que…
Es porque son masones. Odian la cruz y al Crucificado.