Denunciemos al obispo Delpini



PROVOCACIÓN: Entonces denunciemos al obispo Delpini

El arzobispo de Milán Delpini bendijo los locales del nuevo hospital para pacientes de Covid-19 construido en el recinto ferial de Milán, en presencia del gobernador de Lombardía y de un centenar de trabajadores y voluntarios, como se puede ver en la foto. Si esta reunión es posible, ¿por qué prohibir las misas con 10-15 personas?

Pues bien, ahora denuncien también al arzobispo de Milán, monseñor Mario Delpini, y al gobernador de Lombardía, Attilio Fontana. ¿Razón? Con motivo de la reunión. Si en Giulianova ha sido denunciado el párroco y el alcalde por confiar la ciudad a María en una iglesia en la que había un total de 12 personas bien separadas, ¿qué hay de la bendición en el nuevo hospital para enfermos de Covid-19 construido en un tiempo récord en la Feria de Milán?

La fotografía es más que elocuente. Hay un centenar de personas reunidas frente a Monseñor Delpini, sin demasiados problemas de "rarefacción social" (para decirlo en los términos oficiales de la burocracia del Estado). Así que sea coherente: denuncie también al Arzobispo de Milán y al gobernador de Lombardía. Obviamente es una provocación, porque hay una alternativa más razonable, detener esta hipocresía.

Nadie pide el derecho de reunión, sería irresponsable. Pero las misas con números cerrados de gente, para poder respetar las distancias de seguridad, serían fácilmente posibles sin poner en riesgo la salud de nadie. Ciertamente menos arriesgado que las visitas al supermercado, e infinitamente menos arriesgado que las bendiciones de los nuevos hospitales.

El arzobispo Delpini no tuvo problemas en encontrarse con un centenar de trabajadores, así que ¿por qué prohíbe las misas con 10-15 personas en iglesias que podrían contener 20 o 30 veces más? ¿Por qué tantas historias contra las misas de la semana (a las que acude muy poca gente? ¿Por qué se ha convertido en misión imposible confesar, incluso con todas las precauciones del caso? No traiga a colación las normas dictadas por el gobierno, la decisión de suspender las misas fue tomada por los obispos que querían interpretarlas en el sentido más restrictivo de las indicaciones genéricas. Tampoco tienen la fuerza para desafiar la Nota del Ministerio del Interior que limita el acceso a las iglesias y no reconoce la libertad de culto.
Al menos esta foto lo aclara todo.


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